martes, 11 de junio de 2013

MEDITAR –SUPERAR INSEGURIDAD Y MIEDO

La monja budista Pema Chodron: "Sonríele al Miedo"


Cuando todo se derrumba.

Extractos del libro de Pema Chodron, maestra budista.



Embarcarse en el camino espiritual es como meterse en un bote muy pequeño y aventurarse en el océano en busca de tierras desconocidas. Cuando practicamos de todo corazón nos sentimos inspirados, pero antes o después acabamos encontrándonos con el miedo.



En la meditación intuitiva comenzamos practicando la conciencia del instante, estar plenamente presentes en todas nuestras actividades y pensamientos. Después escuchamos las enseñanzas sobre el vacío y enfrentamos el reto de conectar con una claridad mental abierta e ilimitada. Las enseñanzas del Vajrayana nos introducen a trabajar con la energía en todas las situaciones y nos hacen ver que cualquier cosa que surja es inseparable del estado de Despertar.



El miedo es una experiencia universal; lo sienten hasta los insectos más pequeños.



Sentir miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido no es algo terrible; más bien es una parte integral del hecho de estar vivos y que todos compartimos. Reaccionamos ante la posibilidad de encontrarnos con la soledad, con la muerte, ante la posibilidad de no tener nada a lo que agarrarnos. El miedo es una reacción natural al acercarse a la verdad.



Pero si nos comprometemos a quedarnos donde estamos nuestra experiencia se vuelve muy vivida; las cosas se ven muy claras cuando no hay escape posible. Cualquiera que esté en el límite de lo desconocido, plenamente en el presente sin punto de referencia, experimenta la ausencia de base o fundamento, de un lugar donde agarrarse. Cuando nuestra comprensión se hace más profunda descubrimos que el presente es un lugar muy vulnerable, lo que puede ser una experiencia absolutamente enervante y al mismo tiempo absolutamente tierna.



De lo que estamos hablando es de llegar a conocer el miedo, de familiarizarnos con él, de mirarle directamente a los ojos; no como una forma de resolver los problemas, sino como una manera de deshacer completamente las viejas maneras de ver, oír, oler, saborear y pensar. La verdad es que, cuando realmente comencemos a hacerlo, nos encontraremos con que somos humillados continuamente. No va a quedar mucho espacio para la arrogancia que resulta de aferramos a nuestros ideales.



La arrogancia que inevitablemente aflora va a ser vapuleada de continuo por nuestro propio coraje de ir un paso más allá. Los descubrimientos que experimentaremos mediante la práctica no tienen nada que ver con ninguna creencia. Tienen mucho que ver con tener el coraje de morir, el coraje de morir continuamente.



Cuando nos detenemos allí mismo y no expresamos ni reprimimos, no nos culpamos ni culpamos a los demás, nos encontramos frente a una pregunta abierta que no tiene respuesta conceptual. También nos encontramos con nuestro corazón. Un estudiante lo expresó muy elocuentemente: «La naturaleza de Buda, astutamente disfrazada de miedo, nos da una patada en el trasero para que estemos receptivos.»

Todas las meditaciones pueden ser no más que lucha y separación. Más bien habrá que aceptar —verdaderamente aceptar de todo corazón— que somos iracundos y celosos, que nos resistimos y luchamos, y que tenemos miedo. También hay que aceptar que uno es un ser precioso más allá de toda medida: sabio y estúpido, rico y pobre, y totalmente insondable. Sentirse tan agradecido que es como levantarse en medio de la oscuridad total, caminar hacia una gran serpiente y hacerle una reverencia.



En una ocasión le pregunté al maestro zen Kobun Chino Roshi cómo se relacionaba con el miedo, y me dijo: «Concuerdo con él; concuerdo.» Pero el consejo que solemos recibir más bien es el de edulcorarlo, diluirlo, tomar una píldora o distraernos: cualquier cosa para hacerlo desaparecer.

Lo que solemos hacer de modo natural es disociarnos del miedo. Ante la menor insinuación de su presencia nos descentramos y nos evadimos. Cuando sentimos que viene, desaparecemos. Y es bueno saber que solemos actuar así, pero no para castigarnos por ello, sino para desarrollar la compasión incondicional. Lo más descorazonador de todo es nuestra forma de engañarnos para evitar el momento presente.



Sin embargo, a veces estamos acorralados: todo se cae en pedazos y desaparece la posibilidad de escapar. En momentos así, las verdades espirituales más profundas parecen muy evidentes y ordinarias. No hay dónde esconderse. Podemos ver este hecho tan bien como cualquiera, incluso mejor que cualquiera. Antes o después entendemos que, aunque no podemos hacer que el miedo tenga una apariencia agradable, él será el que nos introduzca a todas las enseñanzas que hemos leído u oído.



Por eso, la próxima vez que te encuentres con el miedo, considérate afortunado. Aquí es donde el coraje entra en escena. El truco consiste en seguir explorando y no abandonar aun cuando descubramos que algo no es lo que pensábamos, porque eso es lo que nos va a ocurrir una y otra vez. Nada es lo que pensábamos.



El vacío no es lo que pensábamos, y tampoco lo son la conciencia del presente o el miedo. Tampoco la compasión es lo que pensábamos, ni el amor ni la naturaleza de Buda. Ni el coraje. Éstas no son más que palabras en clave para describir cosas que no conocemos mentalmente, pero que cualquiera de nosotros puede experimentar. Son palabras que señalan lo que verdaderamente es la vida cuando dejamos que las cosas se caigan a pedazos y nos dejamos clavar al momento presente.

Cuando todo se derrumba y estamos al borde de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es permanecer en ese punto y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y acabar accediendo a un lugar magnífico.

Todas las formas que tenemos de protegernos, de engañarnos, todas las vías que hemos empleado para mantener una brillante autoimagen... todo se cae a pedazos. Por mucho que lo intentamos no podemos manipular la situación.

jueves, 23 de mayo de 2013

CRISTIANOS Y BUDISTAS COINCIDEN EN QUE PAZ SOCIAL NECESITA DE LA PUREZA DEL CORAZÓN

Cristianos y budistas coinciden en que paz social necesita de la pureza del corazón
 
Cristianos y budistas coinciden en que paz social necesita de la pureza del corazón
 
La purificación del corazón es una de las condiciones esenciales para lograr la paz social, coincidieron los representantes budistas y cristianos reunidos en el cuarto coloquio titulado “La paz interior. La paz entre los pueblos”, realizado en el Vaticano.

“Cristianos y budistas coinciden en que la libertad interior, la purificación del corazón, la compasión y el don de sí mismo son las condiciones esenciales para la paz interior de la persona, así como para la paz social”, señaló el comunicado emitido al término del encuentro realizado en la Universidad Pontificia Urbaniana y promovido por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, en colaboración con la Oficina para el Diálogo Ecuménico e Interreligioso de la Conferencia Episcopal Italiana.

Los participantes procedían de Italia, Japón, Taiwan, Vietnam, Corea del Sur, Tailandia, Myanmar, Sri Lanka y la India. Durante el diálogo reafirmaron la necesidad de la responsabilidad mutua de los seguidores de diferentes tradiciones religiosas para mantener o restaurar la paz y contribuir a la amistad y la solidaridad entre las personas y los pueblos.

En el comunicado señalaron que “a pesar de las diferencias, tanto la enseñanza ética budista como la cristiana sobre el respeto de la vida se basa en la búsqueda del bien común fundado en la bondad amorosa y la compasión”.

“Los participantes han reconocido que el diálogo entre budistas y cristianos debe fortalecerse para hacer frente a nuevos retos, como las amenazas a la vida humana, la pobreza, el hambre, las enfermedades endémicas, la violencia, la guerra, etc.. que menosprecian la santidad de la vida humana y envenenan la sociedad”, culminó la nota.

INFLUENCIA DE LA MEDITACION EN LA EDUCACION Y EL APRENDIZAJE


Video sobre la influencia de la meditación en la educaciuón de niños y adultos, para calmar la mente de un niño agitado y que logre autocontrol emocional y mejore sus habilidades cognitivas y compasivas.
Reunión del Dalai Lama con cientificos en Washington.


https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=hSW9hrnJ3CU#at=1963

domingo, 12 de mayo de 2013

LA PRÁCTICA PARA PONER FIN COMPLETAMENTE AL SUFRIMIENTO





SUTRA DE LA PUESTA EN MOVIMIENTO DE LA RUEDA DE LA ENSEÑANZA DEL DHARMA



Dhammacakkappavattana Sutta

Este Sutra  es la primera enseñanza que el Budha Sakyamuni dio. Una vez que Sidharta hubo realizado la Budeidad, se dirigió a Varanasi, en India, donde por primera vez expuso su doctrina, fruto de su realización. Se encontró con sus cinco antiguos compañeros ascetas y fue a ellos a quienes transmitió la  enseñanza (el Dharma). Esta primera enseñanza es conocido también como el Sutra del Sermón de la puesta en Movimiento de la Rueda del Dharma (Dhammacakkappavattana Sutta), y sostiene la base pedagógica de su enseñanza, la Vía del Buda. 

El budismo no pretende ser un “ismo”, sino ser una práctica viva, que no puede ser encerrada en el papel, ni en la palabra, sino que su verdadera dimensión se desarrolla en la realización personal, por lo que es una filosofía viva, transmitida durante generaciones, de persona a persona, de buda a buda, más allá de los textos y las palabras, de corazón a corazón. El mismo Buda recomendaba que no creyésemos sin más su enseñanza, sino que fuese a través de nuestra propia verificación y realización que accedamos a la enseñanza.

Dhammacakkappavattana Sutta

Esto es lo que he oído. En una ocasión el Sublime estaba residiendo cerca de Benarés, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos. Allí el Sublime se dirigió al grupo de los cinco monjes.

Estos dos extremos, oh monjes, no deberían ser seguidos por un renunciante. ¿Cuales son éstos dos? Complacencia en los placeres sensuales, esto es bajo, vulgar, ordinario, innoble y sin beneficio; y adicción a la mortificación, esto es doloroso, innoble y sin beneficio. No siguiendo estos dos extremos el Tathagata ha penetrado el camino medio que genera la visión, que genera el conocimiento, que conduce a la paz, que conduce a la sabiduría, que conduce a la iluminación y que conduce al Nibbana.

¿Cuál, oh monjes, es el camino medio que el Tathagata ha penetrado que genera la visión, que genera el conocimiento, que conduce a la paz, que conduce a la sabiduría, que conduce a la iluminación y que conduce al Nibbana? Simplemente este Óctuple Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración. Éste, oh monjes, es ese camino medio que el Tathagata ha penetrado que genera la visión, que genera el conocimiento, que conduce a la paz, que conduce a la sabiduría, que conduce a la iluminación y que conduce al Nibbana.

Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.

Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es el deseo el que produce nuevos renacimientos, el que acompañado con el placer y la pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no-existencia.

Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, el liberarse del mismo, su no-dependencia.

Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Simplemente este Óctuple Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración.
 
Ésta es la Noble Verdad del Sufrimiento. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Sufrimiento debe ser comprendida. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Sufrimiento ha sido comprendida. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mi anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz.

Ésta es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mi anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento, el deseo, que debe ser erradicado. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Origen del Sufrimiento ha sido erradicada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz.

Ésta es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento debe ser realizada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento ha sido realizada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz.

Ésta es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento debe ser desarrollada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mi anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento ha sido desarrollada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz.

Mientras, oh monjes, el conocimiento y la visión con respecto a estas Cuatro Nobles Verdades de acuerdo con la realidad bajo sus tres modos y doce aspectos no fue totalmente puro en mí, no admití al mundo con sus divinidades, Maras y Brahmas, a la humanidad con sus ascéticos, brahmanes y hombres, que había realizado correctamente por mí mismo la incomparable iluminación.

Cuando, oh monjes, el conocimiento y la visión con respecto a estas Cuatro Nobles Verdades de acuerdo con la realidad bajo sus tres modos y doce aspectos fue totalmente puro en mí, entonces admití al mundo con sus divinidades, Maras y Brahmas, a la humanidad con sus ascéticos, brahmanes y hombres, que había alcanzado correctamente por mí mismo la incomparable iluminación. 

Y surgió en mí el conocimiento y la visión: “Irreversible es la liberación de mi mente. Éste es mi último nacimiento. No hay nueva existencia”.

Esto dijo el Sublime. Los cinco monjes se regocijaron de las palabras del Sublime.
 
Durante la exposición del discurso surgió en el Venerable Kondañña la pura e inmaculada visión: 'Todo aquello que está sujeto a un surgir está sujeto a un cesar.'

Cuando el Sublime expuso este discurso, las divinidades terrestres exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka (Rueda del Dharma) ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo.'

Habiendo escuchado esto de las divinidades terrestres, la divinidades de Catumaharajika exclamaron: 'Esta excelente Dhammacakka ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo.' 


 Habiendo escuchado esto de las divinidades de Catumaharajika, las divinidades de Tavatimsa exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo”.  Habiendo escuchado esto de las divinidades de Tavatimsa, las divinidades de Yama exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo”.  Habiendo escuchado esto de las divinidades de Yama, las divinidades de Tusita exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka (Rueda del la Enseñanza o Dharma) ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo”.  

Habiendo escuchado esto de las divinidades de Tusita, las divinidades de Nimmanarati exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo”. 

Habiendo escuchado esto de las divinidades de Nimmanarati, las divinidades de Paranimmitavasavatti exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo”. Habiendo escuchado esto de las divinidades de Paranimmitavasavatti, las divinidades del mundo de los Brahmas exclamaron: “Esta excelente Dhammacakka ha sido puesta en movimiento por el Sublime cerca de Benares, en Isipatana, en el Parque de los Ciervos, y no puede ser detenida por ningún ascético, brahmán, divinidad, Mara, Brahma, o ningún ser en el universo”.

Y en ese segundo, en ese momento, en ese instante, esa exclamación se extendió hasta el mundo de los Brahmas. Y los diez mil universos se estremecieron, se sacudieron y temblaron violentamente. Una espléndida e ilimitada luminosidad, sobrepasando la refulgencia de las divinidades, se manifestó en el mundo.

Después el Sublime pronunció esta expresión de alegría: “Amigos, Kondañña realmente ha comprendido. Amigos, Kondañña realmente ha comprendido”. Y el Venerable Kondañña fue llamado Aññasi-Kondañña.

Y el Venerable Aññasi-Kondañña, habiendo penetrado, alcanzado, comprendido las Nobles Verdades, habiéndose sumergido en ellas, habiendo abandonado la duda y la incertidumbre, habiendo alcanzado perfecta convicción y no dependiendo de nadie en la religión de Maestro, se dirigió al Sublime: 

'Venerable Señor, deseo recibir la ordenación en la presencia del Sublime, deseo recibir la alta ordenación.' 'Venga monje,' dijo el Sublime. “Bien expuesta está la Doctrina. Practique la vida noble para poner fin completamente al sufrimiento”. Y ésa simplemente fue la ordenación del Venerable.


Texto traducido del pali por Bhikkhu Nandisena. Edición del Sexto Concilio Buddhista. Referencias canónicas: Vinayapitaka Mahavagga 14-18; Samyutta-Nikaya Tatiyabhaga 368-373; Patisambhidamagga 330-335. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 1999. Última revisión domingo, 08 de octubre de 2000. Fondo Dhamma Dana.