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domingo, 22 de noviembre de 2015

RENUEVA LA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE LA VIDA



Felicidad viene de “felix” que quiere decir fertil. Deja que florezcan todas tus potencialidades. Cada fin de año nos hacemos proposiciones de cambio, lo que implica que no estamos tan contentos con la situación actual. Pero los años se suceden y no llegamos a cambiar mucho, sea porque no nos damos el tiempo, o porque las circunstancias externas son abrumadoras. Cambiemos más bien la perspectiva, la visión, para poder cambiar nuestra manera de pensar, y por lo tanto nuestra manera de actuar. Y que así podamos vivir más felices.

Pueda ser que las cosas vayan incluso mas o menos bien, pero ¿Eres feliz? ¿Tu felicidad depende de factores externos no controlables? Si miras dentro de ti, ¿Estás completamente satisfecho? Pero, ¿Quieres mirar dentro de ti mismo? ¿Puedes mirar dentro de ti mismo?

Si mirases dentro de ti, quizás podrías encontrar la Paz dentro de ti, y no estarla persiguiendo mediante nuevas cosas, nuevas personas, o nuevas situaciones. Todo eso está sujeto al cambio, y no lo puedes controlar, y cuando cambie, te dolerá. ¿Estás equipado para eso?


El sentido de la vida más profundo no está sólo en lo que haces, sino en si eso te hace más feliz. Y eso quiere decir más pleno. El sentido de la vida está en la Plenitud.

domingo, 2 de agosto de 2015

ENTRENAMIENTO EN FELICIDAD, Meditaciones de Bienestar


El Dolor es inevitable
El sufrimiento es optativo

La felicidad es un estado de contento interior, no depende de la satisfacción de deseos exteriores.

Estamos tan familiarizados con la infelicidad! Hemos llegado a creerla normal. Vivimos confundidos, cerrados, insatisfechos. Pero esto no es obligatorio.

Es posible buscar la felicidad, y encontrarla. No es una utopía, muchas personas lo han hecho, allí donde por lo general no buscamos: en nuestro interior. Y al encontrarla, es posible dejar que impregne nuestras vidas, nuestro entorno, nuestras relaciones. Que todo sea más cálido y pleno. Eso sucede cuando nos familiarizamos con el contento interior, a pesar de todo, a pesar de las circunstancias.

La familiaridad con el bien, la verdad y la belleza que hay en nuestro interior es posible cuando descendemos hacia lo más profundo de nuestro océano interior, al centrarse en la Fuente de calidez que hay en nuestro interior, que tanto tiempo ha estado ocultado por el oleaje superficial de las emociones negativas y conflictivas que nos afligen, comenzando por el estrés, el miedo y la cólera.

La vida es hermosa, pues está llena de posibilidades y potencialidades, hemos desarrollado sólo algunas de ellas, incluso a veces las más autodestructivas. La vida es un enigma por develar, no la vivamos automáticamente, desarrollemos consciencia de nuestra capacidad de ser felices.


Podemos ser felices a pesar de nuestros defectos y errores, que aunque parezcan ser parte inherente de nuestra personalidad, son sólo malas costumbres, fruto de las acciones repetidas con las que solemos perturbarnos. No somos así, hemos llegado a parecer así, entonces podemos llegar a ser de otra manera. Hay esperanza.

lunes, 22 de junio de 2015

INTELIGENCIA ESPIRITUAL –LA FELICIDAD INTERIOR


El ser humano siempre está buscando la Felicidad, pero tiene una visión limitada de cómo encontrarla y la busca, frecuentemente, tan sólo por medios exteriores: prosperidad, fama, afecto, salud, etc. Pero, ¿Cómo nos sentimos por dentro? ¿Aburridos? ¿Sin brújula? ¿Perdidos?

Necesitamos cultivar, desarrollar y nutrir una Felicidad interior, que subsista a pesar de las circunstancias exteriores negativas. ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi misión? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Para qué vivo? ¿Cómo integrar las inteligencias racional y emocional? ¿Cómo lograr  experiencias espirituales expresadas en estados de elevado bienestar?


La Inteligencia Espiritual también es llamada Consciencia Pura, o simplemente consciencia, Inteligencia Profunda, o Inteligencia Trascendente. Más aún, Inteligencia de la Completud, o sin más, Plenitud.

El ser humano tiene tres inteligencias, la racional, la emocional y la espiritual, o consciencia. Vamos a referirnos aquí a la espiritual.

El producto de la Inteligencia de la Plenitud es la felicidad, y carecer de ella es lo que causa nuestra infelicidad.

Es verdada que sufres, pero recuerda que hay una dimensión de Plenitud más allá, hay un Trasfondo que es un espacio de descanso, de Plenitud, de contento, de ausencia de carencia, de verdadera y duradera felicidad. Conocerlo es tener Inteligencia Espiritual, conocimiento de la Consciencia Pura, lo que da libertad y tranquilidad.

Detrás de la personalidad habitual hay un espacio pleno y claro, inteligente, que no experimenta sensaciones de carencia, que no se aferra ansiosamente a nada porque no le falta nada, que no se identifica con ninguna limitación, que está completo. Conocerlo y vivir y operar desde allí podría permitir que no se caiga en confusión y así se eviten errores y defectos.

Conocer nuestro aspecto completo facilitará el trabajo psicológico de comprensión de nuestras carencias y hará posible hacer el trabajo que permita desarrollar virtudes y capacidades. Esto facilitará y permitirá que se amplíen los límites de la personalidad, y hará posible el consolarnos, devolvernos la confianza, sentirnos bien con nosotros mismos, reconocer nuestra bondad y valía natural.

El desarrollo de la Inteligencia Espiritual permite mejorar la Inteligencia Racional, al darnos más comprensión y dotarnos de una perspectiva más amplia basada en una mayor consciencia, una mayor serenidad, que permita más claridad y tomar mejores decisiones. La racionalidad se verá apoyada por la facultad intuitiva, lo que hará posible la creatividad. Si se carece de la Inteligencia de la Plenitud, eso limitará, incluso, nuestra capacidad de análisis y la anticipación de las consecuencias de nuestros comportamientos.

El desarrollo de la Inteligencia Espiritual hará posible ejercer una mejor Inteligencia Emocional, al hacernos saber que no hay carencia, y que, por lo tanto, la ansiedad no tiene razón ni el apego, ni el rechazo, bajo cualquiera de sus formas: cólera, envidia, vergüenza o depresión. La Inteligencia Espiritual dará un mayor espacio para que se desarrolle, con esfuerzo y dedicación, la reflexión y la madurez, al permitirnos ser más profundos.

Si descubres la Inteligencia Espiritual y te familiarizas con ella, las pasiones/padecimientos se verán como menos absorbentes, menos condicionantes, menos sólidos, y tendrán menos fuerza. No ellos te harán sufrir tanto, ni tú harás sufrir tanto a otros, y podrás tener más claridad y espacio para cambiar, mejorar, beneficiar, en vez de dañar.

La Inteligencia de la Plenitud es una experiencia, que debe ser descubierta y vivida, más que comprendida racionalmente. 

Un medio para hacerlo y desarrollar la Inteligencia de la Plenitud es la meditación, la cual, mediante la relajación corporal, emocional y conceptual, nos permite soltar nuestra rígida estructura de control para abrirnos a nuestra propia condición ilimitada. 

Y entonces así, podemos permitirnos ser más felices.

sábado, 28 de febrero de 2015

CONECTA CON LA FUENTE DE SATISFACCIÓN INTERIOR –TODO MÁS AGRADABLE


Goza más de los placeres
Desacelera para vivir en paz y sin estrés
Balancea las reacciones emocionales
Ten confianza en ti mismo

No tenemos tiempo para nada, verdad? Estamos tan tensos que no podemos gozar de lo que tenemos. Y ni siquiera conocemos nuestra riqueza interior. Nuestra mente siempre está enfocada en problemas y dificultades, no en nuestras posibilidades ilimitadas. Existe sin embargo un modo de conectarse con La Fuente de Satisfacción Interior, que transforma todo en más llevadero y feliz. Si vivimos sin estrés gozaremos más de los placeres grandes y pequeños de la vida.

La mente en toda su plenitud, La Fuente de Satisfacción Interior, es pura y serena, inteligente y despierta, ilimitada y espaciosa. Pero sólo usamos un pequeño porcentaje. Y las posibilidades son infinitas. Al contactar con La Fuente, todo malestar se auto disuelve, por sí mismo. Cómo? Primero observar la mente. Reconocer las reacciones emocionales que te hacen infeliz, en vez de permanecer inconsciente. Relajarte y no enganchar, para aceptar y abrirse.


Conectar con La Fuente de Satisfacción Interior es la manera más estable de tener confianza en uno mismo, seguridad –a pesar de pérdidas y fracasos, los cuales se experimentarán con un menor peso. 

La tranquilidad que da esta conexión es incomparable a cualquier situación adquirida –pues todo lo que se adquiere se puede perder. En cambio La Fuente siempre ha estado allí (aquí…), está y estará, como una Presencia, aunque no la hayamos percibido antes. En realidad toda experiencia de felicidad sucede porque nos relajamos y nos abrimos temporalmente. Luego nos distraemos y caemos en una atención desmesurada al malestar.

sábado, 31 de enero de 2015

PLENITUD EN EL CORAZÓN, MEDITAR CON UNA MENTE FELIZ



La vida es hermosa, aún cuando en ocasiones tengamos dificultades. La palabra felicidad deriva del latín felicitas, a su vez de felix, "fértil", "fecundo", y es un estado emocional que se produce en la persona cuando está satisfecha, y animada de una serena alegría. Si nuestro corazón está en paz, entonces la mente estará en paz. Y entonces nuestros asuntos externos tenderán a ordenarse, y no se convertirán en obstáculo para gozar de esa plenitud.

Para conectarse con nuestra dimensión feliz más profunda proponemos que se observe y estudie la propia mente –que se medite– y que se constate que el estado subyacente a cualquier perturbación superficial es la satisfacción genuina. Y esto es algo que ya poseemos, profundamente, y es un lugar puro, luminoso y feliz. No pedimos que se crea en esto, sino que se constate. Con la experiencia. Y para ello suministramos un medio capaz de hacer que reconozcamos cuál es nuestra naturaleza más profunda: la Meditación.

La mente es fértil –feliz– y puede generar los estados mentales más hermosos, si no perdemos de vista esa fuente, esa plenitud de potencialidades. Si estamos distraídos con nuestros asuntos corrientes –exclusivamente– perdemos el contacto con esa fuente de felicidad intrínseca. Y sobrevienen las emociones destructivas, que nos auto destruyen.

La palabra emoción procede de la raíz latina emovere y se refiere a algo que pone a la mente en movimiento hacia una acción positiva, negativa o neutra. Las emociones destructivas son también llamadas “obscurecimientos” o factores mentales “aflictivos”, e impiden que la mente perciba la realidad tal cual es, es decir crean una distancia entre apariencia y realidad.

La mayor parte del sufrimiento humano se deriva de las emociones destructivas, como el odio, que alienta la violencia, o el deseo, que promueve la adicción. Uno de los objetivos fundamentales de la práctica meditativa es el de reducir el poder de las emociones destructivas en nuestra vida.

Aunque todos los seres, incluidos los humanos, llevemos siglos experimentando la consciencia, todavía ignoramos qué es, cómo funciona, y cuál es su verdadera naturaleza.

Dice El Dalai Lama, en “Emociones Destructivas. Un dialogo cientifico con el Dalai Lama”, por Daniel Goleman:

“Nuestra mente se ve obstaculizada por aflicciones mentales, que incluyen no sólo los hábitos neuroticos, sino cualquier creencia aprendida y distorsionada. Pero estas no son intrínsecas a la naturaleza luminosa misma de la mente, lo cual no es algo que uno logre, sino que es algo primordial, fundamental o esencial, la capacidad cognitiva pura (rigpa), que se ve eclipsada por las aflicciones mentales, que son erróneas y son la fuente de la distorsión del conocimiento. Pero no son consubstanciales a la naturaleza de la mente. Y aunque surjan en la mente, no afectan el aspecto fundamental de la mente, su naturaleza luminosa”.

domingo, 28 de diciembre de 2014

LECCIONES SOBRE LA FELICIDAD DEL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO


Investigadores de la Universidad de Wisconsin han apodado el monje francés del budismo tibetano y genetista molecular Matthieu Ricard “el hombre más feliz del mundo”. Durante la última década más o menos, a instancias del Dalai Lama y neurocientíficos destacados en el campo de la neuroplasticidad, Ricard se ha unido junto con muchos otros practicantes de meditación avanzados a la investigación sobre el efecto en el cerebro del entrenamiento mental y la meditación.

También meditadores “novatos” han participado en esos estudios comprometiéndose a un relativamente modesto compromiso de tiempo de 30 minutos de meditación al día durante tres meses.

En ambos casos, los resultados del estudio han indicado que la meditación regular puede producir cambios en la función y estructura del cerebro cualquier persona, lo que es un descubrimiento alentador en sí mismo.

Sin embargo, lo que hace que el caso particular de Ricard más notable es que cuando los investigadores conectaron 256 sensores sobre su cráneo mientras él practicaba la meditación de compasión, se mostró un mayor nivel de rayos gamma que nunca se había registrado antes –que estaba asociado a la atención, el aprendizaje y la memoria, y a la consciencia. Además, imágenes por resonancia magnética revelaron que Ricard experimentó niveles extremadamente altos de emociones positivas y un nivel insignificante de emociones negativas.

Así que tal vez vale la pena escuchar a Ricard, que se formó como biólogo celular en Francia, luego se trasladó a la cordillera del Himalaya en 1972 para estudiar el budismo, y ver qué tiene que decir sobre el tema de la felicidad.

1. La felicidad es un trabajo interno. Según Ricard, “La felicidad es un estado de plenitud interior, no la satisfacción de los deseos inagotables de las cosas externas”. En otras palabras, no es la casa, el coche, o la relación perfecta lo que produce la verdadera felicidad. Incluso si tales situaciones producen un placer momentáneo, en algún momento las cosas podrían cambiar, haciéndola una situación precaria por cierto. Como explica Ricard, “Si se permite que las circunstancias exteriores determinen nuestro estado de ánimo, entonces por supuesto que se va a sufrir; uno se  vuelve como una esponja, o como un camaleón”.

2. La felicidad también puede abarcar otras emociones que comúnmente asociamos con molestias, como por ejemplo la tristeza y la compasión (acompañar a otros en su padecimiento para darles paz –Dar paz da felicidad). Ricard cree que la verdadera felicidad depende en gran medida del desarrollo de la paz y la fuerza interior, el amor altruista, y la paciencia. Como resultado de ello, vamos a estar más en sintonía con las necesidades apremiantes de las otras personas. “La tristeza no es incompatible con la felicidad, porque la felicidad es un sentimiento complejo, no es sólo una sensación agradable. La tristeza puede ayudar a sentir  compasión. Incluso cuando se está triste por la situación de otras personas, se puede seguir haciendo cosas maravillosas por ellas”.

3. La felicidad puede ser nutrida mediante el no enredarse con nuestras propias emociones tóxicas. Ricard dice: “La ira es una emoción destructiva, que nos reduce a ser como títeres de ella”. En lugar de identificarse con la ira, debemos reconocer que no somos la ira, así como sabemos que las nubes no son el cielo. “No sólo se debe suprimir el enojo, pues si lo hacemos nos convertiremos en una bomba de tiempo. En vez de eso, le ponemos atención a la ira –o a cualquier emoción destructiva­– y relajándonos dejamos que se desvanezca. Cuando se deja de alimentar un fuego, éste se apaga lentamente”.

4. La felicidad puede ser desarrollada a través de la meditación y el entrenamiento mental. Junto con muchos otros investigadores en el campo de la neuroplasticidad (el estudio de cómo el cerebro tiene la capacidad de cambiar toda la vida, basado en la observación científica de las experiencias y el comportamiento humano), Ricard cree que cualquiera puede entrenarse hacia una mayor felicidad a través de la meditación: “La meditación no es sólo sentarse a buscar un poco de alivio. Cambia completamente tu cerebro”. Sin embargo, dice Ricard, “La felicidad es una habilidad que requiere tiempo y esfuerzo”. Él recomienda varias maneras de entrenar la mente, como por ejemplo la meditación de reducción del estrés basado en la atención, un curso que ahora se enseña en todo el mundo.

5. La felicidad se encuentra a través de ayudar a los otros. Ricard reconoce que nuestra felicidad no es inmune a los acontecimientos externos, pero la verdadera felicidad nos permite responder de manera efectiva. “A diferencia del placer, la felicidad genuina puede estar influida por las circunstancias, pero no depende de ella. En realidad, nos da los recursos internos para afrontar mejor esas circunstancias. “No estamos desconectados de la realidad meditando un rato en alguna montaña (o en nuestra sala), alejados de los acontecimientos del mundo. En cambio, si está profundamente arraigada en la realidad de todos los días, la felicidad durable nos mueve a actuar y a tomar las medidas adecuadas. Dice Ricard, “La razón última de la meditación es transformarnos a nosotros mismos con el fin de ser más capaces de transformar el mundo”.

Traducido del artículo “Lessons from the happiest man on earth” de la Psicóloga Rachel Fintzy, MA, MFT, publicado en la página de Psicología psychcentral.com

domingo, 28 de septiembre de 2014

EL PLACER DE MEDITAR, FUENTE DE ETERNA JUVENTUD


Existe dentro de nosotros una fuente de felicidad tan grande y tan fácil de experimentar, que sorprende lo poco que la conocemos. Estamos tan ocupados luchando, irritándonos y lamentándonos, que no sospechamos el tesoro que todos llevamos en el corazón.

La Meditación es un placer inédito, sumamente sencillo y placentero, relajante y estético, y tan aplicable a la vida, que nos conecta con la Fuente del Gozo interior. Nos parecerá imposible haber vivido antes sin ella.

Un placer inédito: Gozar de la Plenitud de la Mente
Olvidar las penurias: Disfrutar del Aquí y el Ahora
Bienestar Corporal y Mental: tranquilo y sereno
Integrar el placer de la práctica con las asperezas de la vida

“El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión. Es la ausencia de dolor en el cuerpo y de inquietud en el alma” decía Aristóteles.

El placer de la meditación nos acerca al gozo supremo de construir una mente feliz que nos mantenga más contentos en la vida cotidiana.

Nos narcotizamos con estímulos como la idea de ‘alto nivel de vida’. Para ello soportamos maneras de vivir, con trabajos aburridos, con pequeños intervalos de placer frenético y caro. Creemos que esos intervalos son la vida real.

Descubrimos lo infinito y lo absoluto cuando no nos reducimos al mundo finito y relativo, y así podemos vivirlo aceptando sus limitaciones.

El placer consciente desarrolla en nosotros la idea de que, a pesar de todo, el mundo es un lugar hermoso donde vale la pena vivir, nos produce sentimientos de abundancia, de gratitud y de merecer lo que nos ganamos de la vida.

Desarrollar actividades placenteras es un objetivo saludable en sí mismo, porque ayuda a generar endorfinas,  substancias que segrega nuestro cerebro y que aumentan nuestro bienestar y son una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración.

Cuando una persona está alegre, y practica actividades que le dan placer o siente satisfacción ante un estímulo, su organismo segrega compuestos hormonales que no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, degeneración celular e infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor.

Hacerse consciente del goce multiplica el disfrute, por lo cual es importante darse cuenta en el momento en que uno disfruta algo: al calmar la sed, al irse a descansar, recibir una caricia física o emocional, cuando se siente “qué a gusto estoy, qué bien me siento”.


La meditación amplía la consciencia y nos ayuda a gozar de la vida.

jueves, 2 de enero de 2014

CINCO LECCIONES DEL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO


Investigadores de la Universidad de Wisconsin han llamado al monje budista francés –de la tradición tibetana– y genetista molecular Matthieu Ricard “el hombre más feliz del mundo”.

Durante la última década, a instancias del Dalai Lama y neurocientíficos prominentes en el campo de la neuroplasticidad, Ricard se ha unido a muchos otros practicantes de meditación avanzados en la investigación sobre el efecto del entrenamiento de la mente y la meditación en el cerebro. Además , meditadores “principiantes” han participado en los estudios que requirieron un compromiso de tiempo de 30 minutos de meditación al día durante tres meses.

En ambos casos, los resultados del estudio indican que la meditación regular puede producir cambios en la función y estructura del cerebro de uno, lo que es un hallazgo muy alentador en sí mismo.

Sin embargo, lo que hizo que el caso de Ricard sea más notable es que cuando los investigadores pusieron 256 sensores sobre el cráneo de Ricard mientras que él se dedicaba a la meditación, un mayor nivel de rayos gamma en el cerebro –asociado con la atención , el aprendizaje y la memoria, y la conciencia  –demostró un nivel de felicidad que nunca se había registrado antes.
Además la resonancia magnética funcional reveló que Ricard experimentó niveles extremadamente altos de emociones positivas (felicidad), y emociones negativas insignificantes.

Ricard se formó como biólogo celular con un premio Nóbel de Medicina en Francia, y luego se trasladó a la cordillera del Himalaya en 1972 para estudiar el budismo.

Así que tal vez vale la pena escuchar lo que Ricard tiene que decir sobre el tema de la felicidad:

1. La felicidad es un trabajo interno.
Según Ricard “La felicidad es un estado de plenitud interior, no la satisfacción de los deseos inagotables de cosas externas”. En otras palabras, no es la casa, el auto, o la relación perfecta lo que produce la verdadera felicidad. Incluso si tales situaciones producen placer momentáneo, en cualquier momento las cosas pueden cambiar, haciendo de esto una situación precaria por cierto. Como explica Ricard, “Si usted confía en sólo las circunstancias exteriores a fin de mejorar su estado de ánimo, entonces por supuesto que va a sufrir”.

2. La felicidad puede abarcar otras emociones comúnmente asociadas con el malestar.
Ricard cree que la verdadera felicidad depende en gran medida del desarrollo de la paz interior, la fuerza interior, el amor altruista, y la tolerancia. Como resultado vamos a estar más en sintonía con las apremiantes necesidades de las otras personas. “La tristeza no es incompatible con la felicidad, porque la felicidad no es sólo una sensación agradable. La tristeza puede ayudarle a sentir compasión. Incluso cuando estás triste, puedes seguir haciendo cosas maravillosas”.

3. La felicidad puede ser nutrida si no nos dejamos enredar en las emociones negativas.
Ricard declara que, "La ira es una emoción destructiva, que nos reduce a ser como títeres.  En lugar de identificarse con la ira, hay que reconocer que no somos la rabia, así como sabemos que las nubes no son el cielo. Si Ud. sólo quiere suprimir el enojo será como una bomba de tiempo. En su lugar, ponemos atención a la ira y dejamos que se desvanezca.  Cuando dejas de alimentar un fuego, éste muere lentamente”.

4. La felicidad se desarrolla a través de la meditación y el entrenamiento mental.
Al igual que muchos otros investigadores en el campo de la neuroplasticidad que han encontrado que el cerebro tiene la capacidad de cambiar a lo largo de la vida de uno, según las experiencias y el comportamiento de uno, Ricard cree que cualquiera puede entrenarse hacia una mayor felicidad a través de la meditación: “La meditación no es sólo tener una experiencia momentánea de contento. Cambia completamente tu cerebro”. Sin embargo, dice Ricard: “La felicidad es una habilidad que requiere tiempo y esfuerzo”. Ricard recomienda varias maneras de entrenar la mente, como la reducción del estrés basada en la atención.

5. La felicidad se encuentra a través de ayudar a los otros.
Ricard reconoce que nuestra felicidad no es inmune a los acontecimientos negativos externos, pero la verdadera felicidad nos permite responder con eficacia. “A diferencia del  placer, la felicidad genuina puede estar influida por las circunstancias, pero no depende de ellas. En realidad, nos da los recursos internos para afrontar mejor esas circunstancias. No estamos apartados meditando en alguna montaña (o en la sala de nuestra casa), alejados  de los acontecimientos del mundo. En cambio, si está profundamente arraigada, la felicidad duradera nos hace actuar y tomar las medidas adecuadas. Dice Ricard, “La razón última de la meditación es transformarnos a nosotros mismos con el fin de estar en mejores condiciones para transformar el mundo”.

Bibliografía: “En Defensa de la Felicidad”, por Matthieu Ricard


domingo, 6 de enero de 2013

ENTRENARSE EN FELICIDAD –MANEJAR EMOCIONES NEGATIVAS CON MEDITACIÓN





Matthieu Ricard, quien aparece en la foto con sensores colocados sobre su cabeza para medir el funcionamiento de su cerebro y su estado de felicidad: resultó calificado como "el hombre más feliz del mundo".



"Una felicidad absoluta, como si estuvieses lleno de un fragmento luminoso de sol, y te calentara hasta lo más profundo de tu ser, y disparara una lluvia de rayos en cada parcela de ti"

La felicidad es un estado adquirido de plenitud subyacente que ya existe en cada instante y que perdura a lo largo de las inevitables vicisitudes de la vida.
Corresponde a lo que se designa en idioma sánscrito como sukha, un estado de bienestar que nace de una mente excepcionalmente sana y serena.
Es una cualidad que sostiene e impregna cada experiencia, cada comportamiento, que abarca y compensa todas las alegrías y todos los pesares, una felicidad tan profunda que nada puede alterarla, como esas extensiones de aguas profundas en calma, debajo de las olas superficiales de las tormentas.
Es un estado de sabiduría, liberada de los venenos mentales de la ignorancia, el apego y la cólera. Es un estado de conocimiento, libre de la ceguera sobre la verdadera naturaleza de las cosas.
La palabra bienestar podría ser un equivalente, pero ésta ha ido perdiendo sentido hasta designar más que nada un confort exterior y un sentimiento de satisfacción bastante superficiales y pasajeros.
Otra palabra equivalente, en idioma sánscrito es ananda, que más que alegría quiere significar como un resplandor que ilumina de dicha y alegría el instante presente, y se perpetúa en el instante siguiente hasta formar un continuo que podríamos llamar ‘alegría de vivir’.
Sukha, la felicidad o comodidad, está estrechamente vinculada a la comprensión de la manera en que funciona nuestra mente. Depende de nuestra forma de interpretar el mundo. Es entonces una visión del mundo. Es difícil cambiar el mundo en sí, en cambio es posible transformar la manera de percibirlo.
Quien experimenta la paz interior no se siente ni destrozado por el fracaso, ni embriagado por el éxito. Tal persona sabe vivir plenamente esas experiencias en el contexto de una serenidad profunda y vasta, consciente de que tanto la pérdida como la ganancia es efímera, y de que no existe ningún motivo razonable para aferrarse a ellas.
Quien experimente la paz no se deja arrastrar por el decaimiento cuando las cosas toman un mal giro, y más bien está mejor preparado para hacer frente a la adversidad. Cuando surge la depresión no se hunde en ella, pues la felicidad reposa sobre sólidos cimientos.
Se da una disminución de la vulnerabilidad ante las circunstancias, sean buenas o malas. Una fortaleza altruista y tranquila reemplaza en tales casos la sensación de inseguridad o pesimismo que aflige a tantas personas.
A veces la violencia exterior sufrida por algunas personas crea en sus corazones una prisión de odio, llenándolas de cólera y resentimiento, aunque felizmente existe la posibilidad de encontrar sus llaves y de liberarse encontrando la paz interior.
Después de todo, la paz interior ya reside dentro de nosotros, ocultada por las impresiones psicológicas que han dejado las experiencias que hemos sufrido o las acciones que hemos llevado a cabo. De lo único que se trata es de dejar de ahogar esta paz interior con tanta preocupación estéril, y de ver como se diluyen ante las experiencias de paz profunda que se viven en la meditación.
Se trata entonces de manejar las emociones negativas por la meditación para evitar que obscurezcan la natural luminosidad de la mente.
La mente es como el cielo, como un diamante claro y translúcido, pero que sólo parece obscurecerse por las emociones pasajeras de la depresión, el apego, la cólera o el miedo.  La meditación disipa esas nubes.
Un prisionero que vivió veinticinco años condenado en una cárcel, cuenta que las celdas estaban superpobladas, hacia un calor increíble, y había mucho ruido, violencia y anarquía las veinticuatro horas. Allí empezó a meditar en la parte de arriba de una litera de una pequeña celda sin ventanas, aunque la transpiración le chorreaba por la frente y le entraba a los ojos. “Al principio fue muy difícil, pero perseveré”. Al cabo de ocho años de encierro en esas condiciones atestigua su convencimiento de “la verdad de la práctica espiritual, unida a la fuerza de la compasión, y de la ausencia de realidad intrínseca del yo y de sus limitadas experiencias. Es indiscutible, no es una simple idea romántica, es mi experiencia”.
Este prisionero continúa relatando: "Desde esos días he sentido con frecuencia una inmensa libertad y una gran alegría, aún estando en prisión. Algo que trasciende todas las circunstancias, porque no viene de afuera, ya que aquí no hay nada que pueda alimentarla. Esa alegría ha hecho nacer una confianza renovada en mi práctica: He experimentado algo indestructible ante el espectáculo del sufrimiento y la depresión que superan todo lo que normalmente se puede soportar.
La felicidad depende ante todo del estado interior. Si no fuese verdad, esa plenitud serena sería inconcebible en semejante situación.
La felicidad es ante todo el placer de vivir. El malestar, igual que el bienestar, es un estado interior, y ninguno de ellos tiene que depender de las limitaciones exteriores.
Cambiar la visión del mundo no implica un optimismo ingenuo, ni tampoco una euforia artificial construida para compensar la adversidad. No es taparse los ojos ante los sufrimientos e imperfecciones del mundo.
La felicidad es ante todo lo que queda cuando se ha eliminado de toxinas mentales del odio, el miedo, la obsesión o apego, que envenenan literalmente la mente. Y eso es lo que pretende la meditación. Ni más ni menos.

Adaptado y editado de “En Defensa de la Felicidad”, de Matthieu Ricard, quien aparece en la foto con sensores colocados sobre su cabeza para efectuar mediciones del funcionamiento de su cerebro y asi medir su estado de felicidad: resultó calificado como "el hombre más feliz del mundo".