Mostrando entradas con la etiqueta Salud Emocional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud Emocional. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de junio de 2018

NO NIEGUES TUS EMOCIONES, ABRAZALAS! —LOS 7 PASOS DE LA REGULACION EMOCIONAL



No niegues tus emociones, Abrazalas!

—Los 7 pasos de la Regulacion Emocional


Todos buscamos bienestar psicologico, un funcionamiento optimo de nuestra emotividad. Las emociones pueden usarse a favor, en vez de dejar que nos causen sufrimiento, sensacion de descontrol o daño permanente. Es lo que propone la Meditacion, para desarrollar una mejora consistente y sostenida del manejo de la emotividad.

Las emociones son fuerzas interiores formidables, experiencias psiquicas y fisiológicas, de las que nos dotado la evolución para nuestra supervivencia. Son fuerzas que nos impelen a la accion, que nos pueden servir para vivir mas plenamente y orientar mejor la toma de decisiones.

Lamentablemente pueden darse variados factores para que las emociones se puedan volver problemáticas, no ser reconocidas, ser negadas o evitadas, o en el extremo opuesto exacerbadas en busqueda de estimulos, placeres y sensaciones extremas, sin darnos cuenta que algunas podrian no ser saludables o no hacernos sentir bien a largo plazo.

A las emociones hay que entenderlas y usarlas para construir una mente fuerte y sana, satisfecha y llena. Mas alla del plano de la supervivencia, las emociones pueden contribuir a que experimentemos la Plenitud, vital y emocional. Como las emociones pueden producir estados de  contento o descontento mental, la infelicidad y la felicidad dependen de la mente, no de las circunstancias externas.

En la actualidad un acercamiento inteligente a las emociones es imprescindible: la sociedad repudia la tristeza y las emociones negativas, se les invalida con frases como “ya va a pasar, distraete, cambia esa cara, pasa la pagina”, respuestas comunes frente al sufrimiento. Esto provoca frustraciones, tensiones internas entre la necesidad interior de expresar una emocion y la necesidad de enmascararla socialmente, para fingir exito o por verguenza en el grupo, o para evitar una sensacion de fracaso ante uno mismo. En vez de eso podemos aprender a reconocerlas y aceptarlas mediante la validacion y la regulacion emocional.

Si las fuerzas emocionales son poderosas y pueden hacernos sentir bien, en vez de hacernos sentir malestar, necesitamos equilibrarlas, hacerlas trabajar a nuestro favor, usando cambios de actitud y tecnicas de regulacion emocional inteligentes, que procuren bienestar animico, disuelvan el estres, la ansiedad y superen la depresion.

Hay 7 Pasos para la Regulacion Emocional, que unen la Meditacion con la Inteligencia Emocional. Estos pasos nos permiten percibir las emociones, comprenderlas, manejarlas internamente, expresarlas y usarlas hábilmente, dandole una nueva interpretación y significado a la emocion. Aprendemos a reconocer, relajar y desenganchar de las emociones negativas que puedan llegar a gobernarnos.

Básicamente estos 7 Pasos de la regulación emocional pueden resumirse en consciencia, aceptación y autocompasión.


 
NO NIEGUES TUS EMOCIONES, ABRÁZALAS!

—LOS 7 PASOS DE LA REGULACIÓN EMOCIONAL

Seminario los Sábados 10.30 am
a 12.30 del día

S/ 120 por 4 clases

Incluye Meditaciones guiadas

En calle Enrique Palacios 1125-C, Miraflores


POR EL PROF. JUAN JOSE BUSTAMANTE

Profesor de Budismo de la Pontificia Universidad Catolica del Peru por 28 años desde 1989.
Estudios con Lama Wang Dor en la India por dos años en 1983-1984.
28 años de experiencia enseñando meditacion.
Estudia y practica la meditacion desde hace 44 años.



Tlfs. 999467542, 4455003
kunzan@hotmail.com

viernes, 5 de enero de 2018

LA IRA ES UN VENENO Y PUEDE MATAR

Confirmado: una persona puede morir por un ataque de ira

Disgustos pueden aumentar el riesgo de padecer ataques al corazón y sufrir derrames cerebrales


La ira puede traernos consecuencias muy perjudiciales para nuestra salud. (Foto: Pixabay CC0)


La ira puede traernos consecuencias muy perjudiciales para nuestra salud. (Foto: Pixabay CC0)
Si usted es de las personas que se molesta por cualquier cosa y sale de sus casillas de un momento a otro, tenga en cuenta que la posibilidad de padecer un infarto es cinco veces mayor que la de cualquier persona y que estas rabias, además, le triplican la posibilidad de sufrir un derrame cerebral.
Esto no es cuento, sino las conclusiones de un riguroso estudio hecho por la facultad de salud pública de la Universidad de Harvard, que se dio a la tarea de analizar las historias clínicas de miles de pacientes, al punto de decir que entre más rabietas tenga la gente, estos riesgos se acumulan de manera peligrosa.
cólera


La rabia eleva la presión arterial. (Foto: Pixabay CC0)
El artículo publicado en European Heart Journal también enfatiza en que esto es peor en aquellos que tienen males cardiovasculares, son fumadores, tienen familiares que hayan padecido infartos, tienen el colesterol alto y viven estresados.
De acuerdo con Gabriel Robledo, cardiólogo director del Centro Cardiológico de Bogotá, Colombia, a esto hay que ponerle atención, porque aunque la posibilidad de infartarse con un solo ataque de ira es muy baja, aquellos que frecuentemente se salen de quicio van sumando riesgo hasta que potencialmente la situación puede dispararse, al sumarse a otros componentes.
Por su parte, Rodolfo Vega Llamas, cardiólogo y miembro de la Academia Nacional de Medicina, dice que la relación entre rabia y alteraciones coronarias se ha sabido desde siempre; sin embargo, es la primera vez que un estudio cuantifica esta posibilidad al punto de decir que cinco episodios de ira al día se traducirían en cerca de 158 ataques cardiacos adicionales por cada 10.000 habitantes al año en personas con riesgos cardiovasculares bajos.
Ahora, aunque no está claro por qué la ira es particularmente peligrosa para las arterias, sí se sabe que el estrés crónico desatado por los disgustos repetidos contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiacas porque, según Robledo, esto hace que se liberen sustancias como las catecolaminas que aumentan la presión arterial y, de paso, el daño en los vasos sanguíneos y una mayor exigencia al corazón.
Por otro lado, en armonía con los investigadores, quienes padecen estrés crónico y rabietas también son proclives a los hábitos poco saludables, como fumar o consumir alcohol o incluso medicamentos psicotrópicos.
Vega Llamas asegura que aunque estos resultados pueden necesitar mayor evidencia para entender el vínculo entre la rabia y los infartos, lo cierto es que sí dan pie para incluir en los tratamientos medidas para bajar el estrés, para calmar a las personas y, esencialmente, para controlar las rabietas en individuos susceptibles.
Y frente a los derrames cerebrales relacionados con la ira, el neurólogo Gustavo Castro coincide con los cardiólogos al afirmar que estos son ocasionados por la elevación de la presión arterial, producida por los efectos de las hormonas vinculadas al estrés que, al actuar de manera permanente, pueden llegar a romper vasos sanguíneos dentro del cráneo, en aquellas personas que tengan algún factor predisponente.
Todos, tanto cardiólogos como los autores del artículo y el neurólogo Castro, coinciden en que es necesario aprender a manejar la ira y el estrés como un elemento de protección cardiocerebral fundamental.
De ahí que la recomendación es simple: si usted es un rabioso incorregible, es hora de que hable con su médico de cabecera y empiece a controlar sus episodios de disgusto, so pena de incrementar las cifras de enfermos y muertes o de infartos y derrames cerebrales.
Si usted es rabioso, tenga en cuenta:

- Preste atención si las personas le dicen que usted permanentemente vive de mal genio.
- Revise si estos disgustos tienen fundamento o son una tendencia propia de su personalidad.
- En caso de padecer más de tres episodios semanales de rabia intensa, consulte con su médico.
- No fume.
- Controle la tensión arterial.
- Manténgase en el peso adecuado.
- Haga ejercicio de manera regular.
- Descanse y duerma por lo menos ocho horas diarias.
- Aléjese del alcohol.
- Si la situación se sale de las manos, consulte a un psiquiatra, a un psicólogo o a ambos.
Con información de:
GDA
El Tiempo - Colombia
Publicado en El Comercio el 5 de Enero 2018: https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/salud-confirmado-persona-morir-ataque-ira-noticia-486464 

domingo, 30 de agosto de 2015


Enfermamos por inseguridad y estres
El pensamiento sereno y dirigido es energia curativa
La respiracion y visualizacion de la luz mental sanan
Activar la energia como una suave brisa de bienestar

La experiencia de la realidad relativa de las sensaciones de malestar proporciona un gran sentimiento de libertad. Es poderoso porque no hay necesidad de creencias en particular sino de experiencias de calma, claridad, sensibilidad y entendimiento de si mismo.”

De “La Salud Emocional. Conversaciones con el Dalai Lama sobre la salud, las emociones y la mente”, por Daniel Goleman, con Sharon Salzberg.

**
“—¿No hay ningun analisis mental cuando se realiza la meditacion de la atencion vigilante para calmar la mente?
—No. Hemos visto que cuando se ha calmado la mente y se llega a percibir la consciencia pura, eso lleva a un entendimiento y a una superacion de la sensacion o emocion que altera, como por ejemplo el malestar. Cuando hay una continuidad de la atencion y las personas son capaces de practicar con regularidad, se llega a sentir el malestar sin sentirse arrastrados ni gobernados por el, sino que pueden dejarlo ir, sea cual sea.
Cuando vemos que el malestar no era tan solido, pues cambia, no parece ser tan abrumador. El pensamiento ‘soy una persona enferma’ no se percibe tan real como antes. Es solo un cambio en la mente, que viene y que va, y se descubre que el malestar se desvanece, es transitorio. Cuando se llega a tener aunque sea solo una pequeña experiencia de la  irrealidad verdadera de las sensaciones de malestar, eso proporciona un gran sentimiento de libertad. Esta practica es poderosa porque la gente puede realizarla sin ninguna necesidad de creencia en particular. Se basa en las experiencias de calma, claridad, sensibilidad y entendimiento de si mismo.”

De “La Salud Emocional. Conversaciones con el Dalai Lama sobre la salud, las emociones y la mente”, por Daniel Goleman, con Sharon Salzberg.

Quien esta ansioso y preocupado, deprimido o pesimista, enojado u hostil, tiene un doble de posibilidades de sufrir alguna enfermedad grave en el futuro. Una mente que esta en paz consigo misma protege la salud del cuerpo. El camino del bienestar mental es una practica espiritual”.

Dr. Daniel Goleman, autor de “La Inteligencia Emocional”.

“La mente tiene el poder de remediar el dolor y de generar placer. Si empleamos ese poder combinado con una forma de vida correcta, una actitud positiva, y la meditacion, podemos curar no solo las aflicciones mentales y emocionales, sino tambien los transtornos fisicos. Cuando nos aferramos a los deseos y preocupaciones con toda nuestra energia, solo conseguimos crear tension nerviosa y agotamiento. Esta es una invitacion a descubrir nuestra sabiduria interior, una fuente curativa que todos poseemos”.

De “El Poder Curativo de la Mente” por Tulku Thondup Rinpoche

Horarios: Los MIERCOLES de 7 a 9 pm del 2 al 23 de SEPTIEMBRE 2015
o los SABADOS de 10.30 a 12.30 del dia del 5 al 26 de SEPTIEMBRE 2015
Por 4 clases: S/. 120.00.
Más información en www.perubudismo.org 

domingo, 24 de mayo de 2015

INTELIGENCIA EMOCIONAL POR LA MEDITACIÓN


La Inteligencia Emocional que nos interesa desarrollar con la Meditación es la de aumentar la capacidad de ser felices. Es una habilidad que se puede aprender. Para ello debemos reconocer, comprender y regular las emociones dañinas, para dejar de hacernos daño a nosotros mismos y a las personas que queremos. Igualmente necesitamos desarrollar las emociones benéficas para uno y para los otros, para aumentar la capacidad de sentir y hacer sentir bienestar emocional y espiritual.

Las emociones influyen y hasta limitan nuestra inteligencia para actuar en el mundo, ocasionando distorsiones en nuestras decisiones y acciones, e incluso en el trato con los otros, lo cual después tiene consecuencias inesperadas e indeseadas.

La Inteligencia que nos interesa es la capacidad de darnos cuenta de qué está pasando, dentro y fuera de nosotros, de “Ver dentro de uno”, de ver claro el estado de nuestra propia mente, para abstenernos de hacer daño y para hacer el mayor bien posible. Para ello hay que lograr maestría de la propia mente, para gobernarla en vez de ser gobernados por ella.

En muchas ocasiones nos dominan las emociones destructivas, sin que ni siquiera nos demos cuenta, es más, llegamos a considerar que no sólo es bueno sino hasta deseable practicar estas emociones dañinas, que nos llevan a realizar acciones destructivas, con grandes consecuencias de malestar en la propia vida y en la de los que nos rodean.

Las emociones destructivas son el apego y la ansiedad, con sus variantes de codicia, orgullo y posesividad. También la ira y el odio, con sus variantes de irritabilidad, envidia y agresividad. Todo ello causado por el obscurecimiento de la mente, con sus secuelas de miedo, decaimiento y depresión.

La Meditación nos permite entrenarnos para prevenir y curar el estrés, que es una respuesta emocional no inteligente, inadecuada y excesiva ante los estímulos desafiantes. 

Con la Meditación logramos reconocer las emociones dañinas, postergar la reactividad autodestructiva, y generar respuestas más armoniosas e inteligentes, que nos hagan sentir más felices.

El mundo está lleno de motivos y ocasiones para practicar la Inteligencia Emocional, desde el ruido hasta la presencia de personas no agradables, desde la dificultad de manejar los pequeños obstáculos de nuestra vida diaria hasta las pérdidas y fracasos mayores, que no deseamos pero que ocurren por factores no siempre controlables por uno mismo.

Con la Meditación nos sentimos mejor y podemos ser más felices.

domingo, 29 de marzo de 2015

LIBERARSE DE SUS DEMONIOS –TRANSFORMAR MIEDOS EN SERENIDAD



Los demonios no son vampiros sedientos de sangre que nos esperan en lugares oscuros; más bien están dentro de nosotros, son las fuerzas [emocionales destructivas] que encontramos dentro de nosotros mismos, cuyo núcleo es el aferramiento o apego al ego, [el yo, el creer en su solidez y realidad absoluta, en vez de saber que es sólo un instrumento para la vida].

Los demonios son nuestras obsesiones y miedos, sentimientos de inseguridad, enfermedades crónicas o problemas comunes como la depresión, la ansiedad y la adicción. Alimentar nuestros demonios en lugar de luchar contra ellos puede parecer contradictorio al enfoque convencional de atacar y tratar de eliminar lo que nos asalta, pero resulta ser una alternativa notable y una vía eficaz para la liberación de todas las dualidades [las dudas que podrían surgir  cuando tenemos que escoger entre lo “bueno” y lo “malo”].

Los demonios –o maras, como se llaman en idioma sánscrito en el budismo– no son seres exóticos como los que se observan en las pinturas orientales u occidentales. Ellos son nuestros miedos y obsesiones presentes, los temas no resueltos y la reactividad emocional de nuestras propias vidas. Nuestros demonios son todos ellos provenientes del demonio raíz del aferramiento al ego [el darle una identidad sólida al yo, que es sólo un flujo de procesos mentales o instantes de consciencia]. Ellos se manifiestan en una variedad infinita de formas; podrían aparecer como los conflictos que tenemos con nuestra pareja, la ansiedad que sentimos cuando volamos en avión, o la incomodidad que podemos sentir cuando nos miramos en el espejo. Podríamos tener un demonio que nos hace temer al abandono, o un demonio que nos lleva a hacer daño a los que amamos.

Los demonios son generados en última instancia por la mente, y como tales, no tienen una existencia independiente [las emociones dependen de muchos factores incluso inconscientes]. No obstante, nos enganchamos a ellos como si fueran reales [nos dejamos gobernar por ellos], y creemos [absolutamente]en su existencia; sino preguntemos a cualquier persona que ha luchado con una adicción o con los ataques de ansiedad o de pánico.

Los demonios aparecen en nuestras vidas, sea que los provoquemos o no, si los queremos o no. Incluso el lenguaje común se refiere a ellos, como cuando alguien está “luchando contra sus demonios”. A veces se escucha a alguien decir que está luchando con su “demonio de los celos”.

Desafortunadamente, el hábito de luchar contra nuestros demonios sólo les da fuerza. Si los alimentamos, y no luchamos contra nuestros demonios, estaremos integrando [y usando constructivamente] estas energías, [“sus” energías –de los demonios, o más bien nuestras energías], en vez de que las rechacemos y tratemos de distanciarnos de nuestros aspectos más obscuros, [íntimos] y repudiados por nosotros mismos, y tampoco proyectarlos sobre los demás [atribuirles voluntad de daño].

Este método ayuda mucho con problemas emocionales y físicos crónicos tales como la ansiedad,  el comer compulsivamente, los ataques de pánico, y la enfermedad [psicosomática]  en general. También ayuda en el tratamiento de trastornos tales como el final de una relación, el estrés de perder el empleo, la muerte de un ser querido, y los problemas interpersonales en el trabajo y en el hogar.

Cuando nos obsesionamos con los problemas de peso, o nos drenamos de energía a causa de una relación, o cuando anhelamos un cigarrillo, o comer, o un trago, le damos nuestra fuerza a los demonios, porque en realidad no le estamos prestando atención al demonio [interno –la emoción en sí, sino a la circunstancia externa]. Cuando entendemos cómo alimentar a la necesidad real que causa al demonio, con generosidad y sin miedo, la energía encerrada en nuestro demonio tenderá a disolverse y a convertirse en un aliado.

Si observamos y practicamos la alimentación de los demonios por algún tiempo, empezamos a tomar conciencia de cómo se forman los demonios. Aprendemos a verlos venir: “Ah, aquí viene mi demonio del odio a mí mismo [o la vergüenza de uno mismo]”. Esto hace que sea posible, con un poco de práctica, el  liberar a los demonios a medida que surgen, usando lo que se denomina la “Liberación Directa”, la vía más inmediata y simple, y también la más efectiva.

La Liberación Directa

La Liberación Directa es engañosamente simple. Se trata de darse cuenta de la energía o pensamientos que surgen, y luego dirigir nuestra consciencia [o atención] directamente hacia esa energía sin darle forma [o nombre, ni relacionarlo con ninguna historia].

Esto es el equivalente energético [en la mente] de dirigir un barco directamente hacia el viento; el barco se desplaza [por lo general] debido a su resistencia al viento [es empujado por el viento], y se detiene cuando su fuente de alimentación ha sido neutralizada [ya no hay más resistencia al  viento]. Del mismo modo, si diriges la consciencia o atención directamente a una emoción, [sin resistirse a ella] esta se detiene y se deja de desarrollar. Uno no está analizando o pensando en ello, sino dirigiéndose hacia ella [la energía de la emoción] con la atención o consciencia clara.

En ese momento, si se es capaz de hacerlo correctamente, el “demonio” o emoción será liberado al instante y desaparecerá en el acto. La técnica de liberación directa es comparable a cuando se tiene miedo de un monstruo en la oscuridad, y entonces se enciende la luz. Cuando se prende la luz vemos que nunca hubo un monstruo, y que todo era sólo una proyección de nuestra propia mente.

Tomemos el ejemplo del demonio de los celos. Me doy cuenta, “Ah, me estoy poniendo celoso, mi ritmo cardíaco aumenta. Mi cuerpo se tensa”. Si en ese momento observo la energía de los celos y le pongo toda mi atención o plena conciencia, los celos se desinflarán como un globo.

Cuando se llega a este punto, tanto uno como el demonio se han disuelto ya en la vacuidad [de la mente espaciosa] y ya no hay sino una vasta conciencia [o atención plena silenciosa y sin objeto –awareness]. Aquí estamos haciéndole un corto circuito el demonio [de la emoción] en tanto surge [como energía], mediante el encontrarnos conscientemente [y silenciosamente] con su energía, en cuanto aparece en la superficie [de la mente operativa, o yo. Así desactivamos esa energía destructiva].

Otro ejemplo de una situación en la que es posible practicar la liberación directa sería en la interacción con otras personas. Se puede estar sentado con la pareja, por ejemplo, cuando se descubre que algo que ella se comprometió a hacer ni siquiera lo ha comenzado. Se siente que brota la irritación. Pero entonces, si diriges [en silencio] la atención a esta sensación de irritación, observándola directamente, desaparece.

Una forma de explicar [y aplicar] la liberación directa es a través de un experimento que podemos ensayar: Conscientemente generar una emoción fuerte –ira, tristeza, desilusión, o deseo. Cuando se tiene este sentimiento, intensificarlo, y dirigir la atención o consciencia directamente a esa emoción, y descansar en la experiencia que sigue. La liberación del demonio puede ser tan simple e instantánea que incluso se podría desconfiar del resultado, pero si lo comprobamos después, y si se ha hecho correctamente, la emoción se habrá disuelto [ya no tendrá tanto poder sobre nosotros].

Con bastante práctica se hace posible que la consciencia [pura], clara y sin modificaciones, se estabilice, lo cual no es algo que se logre corrientemente. En esta etapa ya no se tiene que “hacer” nada en especial; la consciencia simplemente conoce [pone atención silenciosa] en las emociones a medida que surjan, de tal manera que sean liberadas de forma natural. La vacuidad [de esencia inherente de las cosas, personas o situaciones], la claridad y la consciencia están espontáneamente presentes. Las emociones no se apoderan de ti; surgen y se liberan de forma simultánea. Esto se llama Liberación Instantánea [o Presencia Instantánea, o Auto Liberación –las emociones se liberan por sí mismas, sin nuestra intervención]. Una emoción surge, pero no encuentra asidero, y se disuelve. En este momento no tenemos ninguna necesidad de alimentar a los “demonios” [de las emociones destructivas], porque estamos gobernados por la consciencia [pura], y no por nuestras emociones [las formas de energía mental que surgen en la mente].


Traducido, editado y adaptado de un artículo de Tsultrim Allione aparecido en la revista budista Tricycle en la edición del verano del 2008, por el prof. Juan José Bustamante [ver anotaciones entre corchetes].

domingo, 25 de mayo de 2014

ANTI-ESTRÉS CON INTELIGENCIA EMOCIONAL



El estrés (del inglés stress, ‘tensión’, que proviene de la física y hace referencia a la presión que ejerce un cuerpo sobre otro, siendo aquel que más presión recibe el que puede destrozarse). Es una reacción o respuesta fisiológica y mental del organismo para afrontar una situación que se percibe como amenazante. Como resultado, aumenta el riesgo de lesión o enfermedad física y mental.

Los seres humanos estamos dotados de una inteligencia humana maravillosa para preservar nuestra salud mental fundamental. Darnos cuenta que tenemos este gran potencial humano, nos brinda una fuerza fundamental. Permite hacer frente a cualquier dificultad, no importa a que situación nos enfrentemos, sin perder la esperanza o hundirnos en sentimientos de baja autoestima.

La supervivencia está genéticamente codificada en nuestro organismo. Para asegurarla, un conjunto de cambios fisiológicos se ponen en acto antes que siquiera un pensamiento cruce por la mente. El cerebro se pone en guardia para preparar el cuerpo para la acción defensiva. El sistema nervioso se centra en el estímulo y las hormonas liberadas activan los sentidos, aceleran el pulso, la respiración y se tensan los músculos. Y el estrés, justamente, es una respuesta ancestral del organismo de lucha o huida frente a una amenaza de corto plazo.

Los episodios cortos o infrecuentes de estrés representan poco riesgo. Un determinado grado de estrés es necesario para responder a determinadas situaciones o alcanzar ciertos objetivos, luego el cuerpo vuelve a su estado normal. Pero cuando las situaciones estresantes se suceden sin solucionarse y el stress se prolonga, se ingresa a lo que se denomina la fase de resistencia y sus efectos son muy nocivos para el cuerpo y la mente. El cuerpo permanece en un estado constante de alerta, lo cual aumenta la tasa de desgaste fisiológico que conlleva fatiga o daño físico, la capacidad del cuerpo para recuperarse y defenderse puede verse seriamente comprometida. Como resultado, aumenta el riesgo de lesión o enfermedad física y mental.

Hay formas saludables de manejo del estrés, como adoptar un enfoque activo, una visión fresca y distinta de la vida. Hacer uso de terapias, deporte y ejercicio. Contar con un sistema de espiritualidad práctica. Familiarizarse con la sensación de seguridad y bienestar.

Necesitamos un manejo saludable del estrés, desarrollando la habilidad del manejo emocional (no esperar que llegue). Aceptar las experiencias intrusivas, y su manejo. Saber integrar nuevas situaciones desafiantes. Muy importantes son el entrenamiento de la mente y la meditación.

El estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de salud. El estrés es un desencadenante conocido para la depresión. Debilita el sistema inmunológico que tiene como función proteger al organismo contra infecciones y tumores, (la inmunosupresión: se inhibe la maduración de los linfocitos que son los encargados de producir anticuerpos e incluso destruirlos, provocando el debilitamiento del sistema inmune).

Aumenta el riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas (incrementa el ritmo cardíaco y la presión arterial lo cual afecta el músculo cardíaco y los vasos sanguíneos).

Influencia el ánimo y funcionamiento, distorsiona el sueño, disfunciones sexuales, destruye las relaciones interpersonales produciendo una sensación general de insatisfacción. afecciones musculoesqueléticas.

Puede producir migraña y dolores de cabeza, enfermedades gastrointestinales, úlceras. 

Alteraciones del humor y del sueño, estómago revuelto, dolor de cabeza y relaciones alteradas con familia y amigos.
También hay trastornos psicológicos, como pérdida de autoestima, baja motivación o interés por la actividad laboral, baja concentración, ansiedad y depresión.

Si la intensidad y duración del estrés sobrepasan ciertos límites, puede producir alteraciones considerables en el cerebro. Éstas incluyen desde modificaciones más o menos leves y reversibles hasta situaciones en las que puede haber muerte neuronal.
El exceso de glucocorticoides puede producir toda una serie de alteraciones en distintas estructuras cerebrales, especialmente en el hipocampo, estructura que juega un papel crítico en muchos procesos de aprendizaje y memoria.

Algunos síntomas son el nerviosismo, temblor o inquietud, aceleración del corazón, sudoración, fallas de la memoria, alteraciones en el ánimo, nerviosismo y falta de concentración, cambios hormonales importantes que producen dolores en abdominales inferiores.

Genera modificaciones neuroendocrinas del hipotálamo (centro de emoción del cerebro),  glándulas hipófisis y suprarrenales (centro de reactividad).

Puede desencadenar problemas graves de salud. Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo humano y provoca la aparición de enfermedades y anomalías patológicas que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano.
El estrés crónico está relacionado con los trastornos de ansiedad y puede a ocasionar una enfermedad que puede alterar la vida de las personas.
Independientemente de la enfermedad que padezcan los enfermos presentan síntomas comunes: cansancio, pérdida del apetito, bajada de peso y astenia.

El cerebro se pone en estado de alerta, se potencia la memoria a corto plazo para no olvidar la amenaza. En estado de resistencia: Tensión, aumentan la ansiedad y el miedo y los pensamientos catastróficos.  Dolores de cabeza, insomnio, pesadillas, irritabilidad. Depresión. Obsesividad. Fobias.  Fatiga. Colapsos nerviosos. Pérdida de la memoria, dificultades de aprendizaje.

La sangre circula 5 veces más de prisa. Problemas cardíacos por la sobre exigencia y de hipertensión arterial. Taquicardias, arritmias. Riesgos de embolias por la coagulación de la sangre.

Aumento del  nivel de la glucosa en la sangre  para llevar más energía al cerebro y los músculos y el corazón. 

Problemas de diabetes por la mayor producción de glucosa que la sangre no sabe cómo manejar. La velocidad de la gluconeogénesis aumenta hasta seis veces. Disminución de la reserva proteica de casi todas las células del cuerpo, menos de las del hígado. 

Especialmente, disminuyen los depósitos de proteínas de los músculos. Los músculos de debilitan.

Incremento de la presión sanguínea para que haya una mayor circulación de sangre y glucosa (energía muscular) y para contraer los vasos sanguíneos con la finalidad de  impedir hemorragias. Para esto también aumenta la coagulación. Riesgo de accidente cerebro vascular y embolias.

Provoca inmunodepresión. La liberación de hormonas de estrés inhiben la maduración de los linfocitos.

Obesidad y sobrepeso, Pérdida del cabello, Depresión, Reducción del deseo sexual, Menstruación irregular, Acné, Úlceras, Insomnio, Disminución de fertilidad, Enfermedades cardíacas.

Un estrés fuerte durante un corto período es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro. Un estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas. El estrés crónico tiene el efecto de disminuir el tamaño de la zona cerebral responsable de la memoria.

domingo, 9 de septiembre de 2012

SANAR EL MALESTAR EMOCIONAL –EL PODER CURATIVO DE LA MENTE




En la vida ansiamos la solución de nuestros problemas incluyendo conservar la salud, pero por lo general nos enfocamos tan sólo en la salud corporal y los problemas exteriores. 

Tendemos a ignorar el malestar emocional que puede hacernos muy infelices. No conocemos remedios como la meditación, y le tenemos miedo a la psicoterapia. No atendemos los aspectos de nuestra personalidad que son disfuncionales o en los cuales se ha sufrido alguna herida emocional, como una pérdida, un fracaso, un duelo. Simplemente  vivimos en la ignorancia o nos excusamos diciendo que no hay tiempo para atenderlos o que no sabemos cómo hacerlo. 

Esperamos a tener una caída emocional, en forma de crisis depresiva o de estrés agudo. En general hay un natural deseo de ser mejor, pero no siempre sabemos que antes habría que solucionar varios problemas psicológicos que no han sido sanados. Estos problemas se mantienen en la sombra, se ignoran. 

El malestar emocional incluye desde una vaga y no reconocida angustia existencial hasta la sensación de carencia de valor en uno mismo, la falta de auto aceptación, la represión de negatividades sin resolver, o incluso formas de violencia que se creen naturales y hasta normales. En general se trata de necesidades insatisfechas de afecto, que intentamos cubrir con un barniz de espiritualidad, pero sin curar la raíz.

Aquí la opinión de Rob Preece, psicoterapeuta y profesor de meditación, en su libro  “La Sabiduría de la Imperfección”:

“El ideal saludable es poseer un sentido sano de auto valía y amor por sí mismo, para que los límites y condicionamientos del yo no formen parte de nuestra patología. Por ejemplo en el camino de la meditación se afirma que las cosas no tienen una naturaleza inherente ni independiente. Más allá de distinciones relativas  de bueno y malo, perfecto e imperfecto, podríamos descubrir una verdad más plena.

“Buscar tan sólo la perfección en la vida puede llevar al sufrimiento sin fin y a la insatisfacción. Aunque sea válida la búsqueda de progreso exterior, interiormente nos esforzamos para mejorarnos a través de la lucha, hasta que nos damos cuenta de que la ambición de perfeccionarnos interiormente es el problema. La perfección se manifiesta más bien al soltar y abandonar esta búsqueda, y al  relajarse para permitir que se manifieste lo que ya es, reconociendo nuestra innata naturaleza sana y confortable, despierta e iluminada. No se trata sólo de perfeccionar nuestro estado relativo interior, sino de reconocer nuestra verdadera naturaleza.

“Meditar tan sólo para perfeccionarse puede no ser bueno para la salud mental, debido a la llamada ‘Sombra’ por el psicólogo C.G. Jung. La búsqueda de la perfección puede reforzar el ego, la ‘herida narcisista’.

“A veces debajo de nuestras personas o máscaras aparentemente funcionales hay alguien triste e infeliz, que raramente lo va a aceptar porque tendría que enfrentarse consigo mismo. Suprimimos y negamos la propia necesidad o dolor interno, escondiendo e incluso negando errores y defectos a fin de llegar a ser aceptable. Pero si rascamos la superficie quizás encontraríamos malestar, falta de bondad y compasión. Claro, tampoco se debería caer en la culpa.

“Todo esto no quiere decir que no enfrentemos nuestras faltas y defectos, sino que los veamos con más aceptación, humor, y una visión mucho menos densa, más liviana. El ideal es poder relajarse y estar más presentes, sin pretender ser algo que no somos. La auto aceptación de nuestros límites da una sensación mucho más cómoda de uno mismo, permitiendo incluso sentarse a meditar. Con menos ansiedad la mente está más relajada, y es capaz de aquietarse y abrirse a su innata espaciosidad y claridad.”