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domingo, 8 de enero de 2017

DEJAR QUE EL DOLOR SE DESLICE -RELAJANDO EL DOLOR FÍSICO


Por Andrew Olendzki
Publicado en la revista budista Tricycle, invierno de 2016

Aprendí a meditar cuando tenía 8 años, aunque no lo sabía en ese momento. Yo estaba acosado por terribles dolores de cabeza, y los médicos no sabían su causa. En retrospectiva, creo que era el pegamento –fui un ávido armador de modelos en miniatura-, pero si esa fuera la causa o no, el resultado fue que me encontraba solo en mi habitación confrontado por un dolor que no disminuía ni con Aspirina ni otros analgésicos. Lo que aprendí fue cómo tratar el dolor  experimentalmente.

Me acostaba en mi cama en la oscuridad y en silencio (el menor sonido o señal de luz era mortal), a menudo con una almohada sobre mi cabeza. Recuerdo la sensación de intentar huir, y el pánico cercano que surgía cuando descubría que no había dónde correr ni dónde esconderme. Mi única opción era volverme hacia el dolor y enfrentarme a la experiencia, buscando más y más de cerca sus detalles. Me di cuenta de que a medida que me acercaba a él, el dolor tomaba una textura variable. Algunas partes de él eran agudas, algunas partes eran aburridas. También me di cuenta de que cuando lo observaba lo suficientemente de cerca, pulsaba con el ritmo del latido de mi  corazón. Al principio temía el golpear de la sangre en mi cabeza, porque cada oleada traía consigo una oleada de dolor.

Pero entonces me di cuenta de que debido a que estaba pulsando, el dolor disminuía en la parte posterior del golpe, y que entre los puntos altos había momentos de incomodidad menos intensa. Lentamente aprendí a habitar en esos espacios, y a dar mi mayor atención a los momentos o casos de menor dolor. Concentrándome en ellos, descubrí que las oleadas intermedias eran menos invasivas, y que poco a poco estaba aprendiendo a "saltármelas" y establecerme en las áreas más suaves. A medida que el enfoque de mi atención se hacía aún más agudo, experimentaba un solo momento, en realidad sólo un breve instante, en el cual no había ningún dolor en absoluto. En cierto punto del ciclo, había como una pequeña parada antes de que todo volviera a correr de nuevo.

Ese estrecho punto de alivio era tan convincente que trataba de volverlo a ubicar, volver a él una y otra vez, y concentrar mi atención cada vez más precisamente en el lugar tranquilo y dulce donde no había dolor. Estaba allí, aunque a menudo era difícil de encontrar. Después de un tiempo me encontraba capaz de descansar allí por períodos de tiempo cada vez más largos. Era casi como si con mi mente estuviera abriendo un lugar de refugio en medio de la tormenta. Eventualmente ese momento mágico venía cuando incluso la parte pulsante (antes dolorosa) del golpe estaba ahora libre de dolor. Esto sucedía de vez en cuando al principio, luego otra vez un poco más tarde, y entonces se daban dos o incluso tres latidos del corazón sin dolor. Y eventualmente llegaría un tiempo, generalmente unos 20 minutos después de que comenzaba, cuando me quedaba allí en absoluta felicidad, sintiendo la bendición de no más dolor. El dolor de cabeza había desaparecido por completo.

Años más tarde en la universidad, en un encuentro con las enseñanzas de Chuang Tzu que me cambió la vida, encontré una buena explicación de todo esto en la historia del cocinero Ting. Él  cortaba un buey para el señor Wen-hui, quien estaba impresionado con el alto nivel de habilidad del cocinero, y le preguntó cuál era su secreto. El cocinero Ting explica que un buen cocinero cambia su cuchillo una vez al año, porque corta mucho con él. Un cocinero mediocre cambia su cuchillo una vez al mes, porque él machetea. Sosteniendo su propio cuchillo, le dijo que lo ha tenido durante 19 años sin afilarlo. Luego dice (en la traducción de Burton Watson): “Hay espacios entre las articulaciones, y la hoja del cuchillo no tiene espesor. Si inserta lo que no tiene espesor en esos espacios, entonces hay mucho espacio”.

Poco después, cuando descubrí la meditación budista, la sentí muy familiar, y recordé las palabras de Chuang Tzu y cómo parecían tan apropiadamente describir mi experiencia cuando niño. Creo que la consciencia no tiene grosor y por lo tanto puede ser insertada entre los objetos de la mente para encontrar espacios con suficiente espacio.

Gran parte del tiempo nuestra mente es como gruesa, espesa, llena con pensamientos y emociones y contenido cognitivo, pero cuando se centra en la respiración o en algún otro objeto se estrecha, se pone más afilada, nítida y precisa, y es cada vez más capaz de llegar a ser consciente de la delgada franja (o ‘tajada’) de Experiencia que se presenta en el momento presente. A medida que la atención corta a través de ese momento, una y otra vez con cada latido del corazón, la consciencia se desliza sin esfuerzo entre los artefactos de nuestra mente para encontrar el espacio vacío del simplemente conocer. No le deseo a nadie mi propio camino con el cual descubrí esto, pero le recomendaría de todo corazón la paz que se encuentra allí.


Andrew Olendzki, Ph.D., es un erudito del idioma Pali que se formó en Estudios Budistas en la Universidad de Lancaster en Inglaterra, así como en Harvard y en la Universidad de Sri Lanka. Ex director ejecutivo de la Insight Meditation Society, y actualmente es director ejecutivo del Barre Center for Buddhist Studies (USA). Es autor de Unlimiting Mind: The Radical Experiential Psychology of Buddhism (Publicaciones de la Sabiduría, 2010)

miércoles, 7 de marzo de 2012

MEDITACIÓN SOBRE EL SUFRIMIENTO


MEDITACIÓN SOBRE LA AFLICCIÓN

Atacados por las aflicciones, descubrimos el Dharma, las enseñanzas del Despertar. Y encontramos el camino hacia la liberación. Gracias, fuerzas del mal!

Cuando las penas invaden la mente, descubrimos el Dharma
Y encontramos la felicidad duradera. Gracias, dolores!

A través de los daños causados por los espíritus es que se descubre el Dharma. Y encontramos la intrepidez. Gracias, fantasmas y demonios!

A través del odio de la gente descubrimos el Dharma
Y encontramos los beneficios y la felicidad. Gracias, los que nos odian!

A través de la adversidad cruel, descubrimos el Dharma
Y encontramos el camino inmutable. Gracias, adversidad!

Por estar impulsados por los otros, descubrimos el Dharma
Y encontramos el significado esencial. Gracias, todos los que nos presionan!

Dedicamos nuestro mérito a todos ustedes, para pagar su bondad.

Gyalwa Longchenpa

domingo, 26 de febrero de 2012

DUELE PERO NO DAÑA: SE DISUELVE COMO ESCRITURA EN EL AGUA



"Como se disuelve un dibujo en el agua
el pensamiento se disuelve al ser reconocido
como la mente libre y plena no dual"
Patrul Rinpoché

El tercer precepto del maestro Garab Dorje: Integrar la práctica en la vida diaria

Con confianza implícita, usa el proceso de la auto-liberación, la enseñanza especial de las enseñanzas sobre tu Gran Perfección, el Dzogchén, diferente a otras técnicas, como la mente en descanso, la transformación, etc., que no siempre pueden dominar los impulsos del deseo y la cólera, ni pueden detener el flujo de los impulsos producidos por nuestros actos, el karma.

Se trata del dejar que lo que surge en la mente se auto-libere en la verdadera naturaleza de tu propia mente tal como ya es ahora, espaciosa, inteligente y cálida, el Dharmakaya.

Intuye la consciencia no dual en todo lo que surja. Todo se disuelve en la faz original de la mente, en esa consciencia plena que has conocido mediante la apertura, y sobre la cual debido a tu propia experiencia ya no tienes más dudas.

Ningún Namtok nos engaña

Nam-tok se le llama en idioma tibetano a cualquier pensamiento o forma que surja en la mente, ya  sea un deseo apasionado y violento a un objeto de apego, o una feroz aversión a un objeto de repugnancia, o sensaciones placenteras, por ejemplo  riquezas, placer sensorial, o incluso también sensaciones de dolor, como enfermedades o  pérdidas. O recuerdos de la memoria, o pensamientos groseros o sutiles. Incluso los pensamientos fortuitos, causados por los inconscientes procesos mentales.

Todo lo que ocurre es la creatividad del conocer de la Consciencia, su libre despliegue. Siendo pura, inteligente e ilimitada, todo lo que ella cree será puro, claro y sin trabas.

Lo esencial es observar su liberación, observar como todas las formas mentales se disuelven en la mente espaciosa, inteligente y cálida, después de surgir y aparecer en la mente. Y no queda residuo en la Mente. De esa manera no deja huella de lo que ha surgido en la mente. No se genera un efecto, o karma.

Ningún pensamiento llegará a asumirse inconscientemente como la realidad, ni siquiera ‘confirmará’ la realidad. Lo que llamamos La ‘REALIDAD’ no nos engañará más. No habrán ideas fijas en el intelecto.

“Espontáneamente se disuelven sin dejar huella, Ah la la! (expresión de gozo)”

Al reconocer la esencia de todo lo que surja en la mente, el pensamiento es liberado por sí mismo, se auto libera, se auto disuelve, regresa a la base de donde surgió.

¿Cuál es su esencia? Es sin esencia inherente, es tan sólo energía que surge espontáneamente de la base espaciosa y libre de la mente, sin crear ninguna verdadera limitación, tan sólo creando impresiones ilusorias de acuerdo a nuestra visión dualista, construida por nuestras propias acciones y pensamientos (karma). Contempla relajadamente esa esencia desnuda en el momento en que se reconozca que ha surgido una forma mental o namtok. Entonces la actividad engañosa de la mente se habrá detenido.
           
“No sólo se reconoce el Nam-tok, sino que se ve como se auto-libera.
            ¡Ahora lo ves, ahora no lo ves!”

Como se disuelve un dibujo en el agua

El pensamiento se disuelve al ser reconocido, inmediatamente, porque uno se ha familiarizado antes con la Consciencia no-dual misma. Descansas en ese reconocimiento, te mantienes absorto en él.
Sólo hay un ininterrumpido y espontáneo surgir y auto-liberarse.

No interfieras con nada que surja en la mente

Permite que cualquier cosa surja como quiera, por ejemplo violentamente, plácidamente, celosamente, orgullosamente, etc. Los llamados Cinco Venenos (ignorancia, apego, cólera, orgullo y envidia) cargan con poder y resplandor la práctica, nos proporcionan el material para poder reconocer la fuente de la cual surgen, saber de qué están hechos, y en dónde terminan cuando se disuelven y regresan a su fuente. Todo se disuelve en su pura naturaleza  que estás reconociendo.

Si no la estás reconociendo, mejor reconócela. Y si aún no puedes, sigue mientras tanto un camino de  renuncia, debido a que crees que algo es inherentemente malo.

Toda forma mental o namtok potencia y actualiza de esta forma el conocimiento de la naturaleza espaciosa, inteligente y cálida de la mente, el Dharmakaya. Te lo recuerda, lo hace presente.
Todo alimenta el libre y desnudo conocimiento y la experiencia de la ausencia de esencia inherente de los fenómenos, la vacuidad.

Todo es observado sin aceptación ni rechazo, sin conceptos (‘desnudo’ de ellos). La conceptualización lleva a una visión dual, favorece la visión que se apega o rechaza, de lo  absolutamente malo o bueno. No juzgues “esto ‘debería’ ser así...”, etc.

La ‘presencia’ o Contemplación 

La contemplación es diferente de Meditación, en la cual estamos creando causas para obtener efectos. En la contemplación tan sólo se reconoce que cuando la consciencia no-dual está presente, todo se auto-libera, sin esfuerzo, como escritura en el agua. Porque todo surge del plenum de la pureza primordial. Lo que surge de ella no puede ser otra cosa que ella misma, como el juego libre de esa base.

Todo lo que surja y se mueva en la mente es la creatividad de su inteligencia pura,  (“lo ves…”). Ves que todo es vacío en su naturaleza original. Hay que llegar a estar convencidos de esto no por conceptualización sino por verificación y experiencia.

El dolor sigue surgiendo pero no hace daño

Las cosas surgen igual que en el pasado, pero sin dejar huella... (“ya no lo ves…”). Surge sufrimiento, cólera, depresión, etc. así como goces y penas, esperanzas y temores. Surge inhibición e indulgencia, afirmación y negación. Igual que en los no practicantes de esta visión, compulsivamente.

Pero ya no te engañan, se auto disuelven. No crean karma, no condicionan. No generan sufrimiento.

Traducido y editado por Juan José Bustamante a partir del texto “The Golden Letters, The Three Statements of Garab Dorje”, por John Myrdhin Reynolds