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sábado, 14 de diciembre de 2024

SUTRA DEL CORAZÓN

 

Prajñaparamita Buddha - La Madre de todos los Budas

MAHA PRAJÑAPARAMITA HRIDAYA SUTRA

[Enseñanza del Buda y sus discípulos sobre la esencia de la Gran Sabiduría Ida Más Allá]

El Sutra del Corazón de la Esencia del Conocimiento Trascendente

[Sutra – tejido de enseñanzas]

Así he oído: Cierta vez el Bienaventurado [el buda] se hallaba morando en el dominio real del Pico del Buitre, junto con una gran asamblea de monjes y Bodhisattvas [discípulos que ponen en práctica la verdadera sabiduría y la verdadera compasión]. En aquella ocasión el Bienaventurado entró en el samadhi [absorción meditativa] que examina los dharmas [los fenómenos], llamado de la "Iluminación Profunda", y en el mismo momento el noble Avalokiteshvara, el Bodhisattva Mahasattva [de la gran pureza], mirando la profunda práctica del conocimiento trascendente, vio los cinco skandhas [los cinco componentes del yo] y su natural vacuidad.


Entonces, por inspiración del Buddha, Shariputra dijo a Avalokiteshvara: "¿Cómo deben practicar estos nobles, que desean seguir la profunda práctica  del conocimiento trascendente?"


Avalokiteshvara respondió: "Shariputra, quienquiera desee seguir la profunda práctica del conocimiento trascendente debe mirarlo de este modo, viendo los cinco skandhas y su natural vacuidad. La forma es vacío, el vacío mismo es forma; el vacío no es otra cosa que forma, la forma no es otra cosa que vacío; de igual modo el sentir, la percepción, el concepto y la consciencia [los 5 componentes del yo] son vacuidad. Todos los dharmas son así vacuidad, y no poseen características. Son no nacidos y no cesan, no son puros ni impuros, no decrecen ni aumentan. Por lo tanto, ya que todo es vacuidad, no hay forma, no hay sentimiento, no hay percepción, no hay concepto, y no hay consciencia, no hay cuerpo, y no hay mente; no hay apariencia, no hay sonidos, no hay olor, no hay gusto, no hay sensación, y no hay objetos de la mente; no hay cualidad de la vista, no hay cualidad del oído, no hay cualidad del olfato, no hay cualidad del gusto, no hay cualidad del tacto, no hay cualidad del pensamiento, y no hay cualidad de la consciencia de la mente; no hay nidanas [los doce eslabones del surgimiento interpendiente], desde el nacimiento hasta la vejez y la muerte, y no hay desgaste de ellos; no hay sufrimiento, no hay causa del sufrimiento, no hay fin del sufrimiento, ni senda alguna [las cuatro nobles verdades]; no hay sabiduría, no hay logro, y no hay no logro. Por lo tanto, ya que no hay logro, los Bodhisattvas se atienen al conocimiento trascendente [todo trascienden]; y puesto que no hay obscuridad de la mente, ellos no tienen miedo, trascienden la falsedad y pasan allende los límites de la aflicción. Todos los Buddhas que moran en el pasado, en el presente y en el futuro, por medio del conocimiento trascendente despiertan con plenitud y claridad a la iluminación completa, insuperada, verdadera. Por lo tanto el mantra del conocimiento trascendente, el mantra de la visión profunda, el mantra insuperado, el mantra [fórmula oral o herramienta de la mente para la evocación de la verdad] sin igual, el mantra que calma todo sufrimiento, debe ser conocido como verdad, pues no hay engaño. En el conocimiento trascendente el mantra es proclamado:


TADYATHA

OM GATE  GATE  PARAGATE  PARASAMGATE    BODHI   SVAHA


IDA,  IDA,  IDA  MÁS  ALLÁ, IDA  AÚN  MÁS  ALLÁ  —LA SABIDURÍA—  ASÍ  ES.

(“Anda, anda, anda más allá, mucho más allá, encuéntrate en el Despertar”)


¡Oh Shariputra!, es así como un Bodhisattva Mahasattva debe aprender el profundo conocimiento trascendente".


Entonces el Bienaventurado se levantó de aquel samadhi y alabó al Bodhisattva Mahasattva Avalokiteshavara, diciendo: "¡Bien, bien, oh hijo de noble familia! [nobles son quienes ejercen la compasión] El profundo conocimiento trascendente debe ser practicado tal cual lo has enseñado, y los Tathâgatas [los que se ha ido hacia Eso, lo trascendente, los budas] quedarán regocijados".


Cuando el Bienaventurado hubo dicho esto, Shariputra y Avalokiteshvara, aquella asamblea entera, y el mundo con sus dioses, hombres, asuras [titanes], gandharvas [músicos celestes], con sus corazones llenos de alegría, alabaron las palabras del Bienaventurado.

jueves, 19 de enero de 2017

LOS SIETE DELEITES DE LA MENTE -Por GOTSANGPA, Siglo XII


Gotsangpa: Los Siete Deleites. Texto budista del siglo XII
Traducido por Maximino Miyar Teja
Namo Ratna Gurú (Homenaje a la joya que es el maestro)
1) Cuando los pensamientos con respecto a que hay algo que es percibido, y alguien que está percibiendo, seducen mi mente dispersándola y atrayéndola, yo no cierro las puertas de mis sentidos para meditar sin ellos; al contrario, me hundo directamente dentro de su naturaleza esencial (la Vacuidad)
2) Tales pensamientos son como nubes en el cielo; donde ellos vuelan, parece existir este reflejo. ¡Los pensamientos que surgen, son para mí un absoluto deleite!
2) Cuando estoy atrapado y dirigido por las aflicciones (kleshas), y cuando su calor me está abrasando, yo no intento aplicar un antídoto para eliminarlas; sino que de forma similar a un alquimista, cuya poción transforma el metal en oro, lo que está dentro de las aflicciones es el poder de otorgar un gozo sin contaminación, completamente libre de impurezas. ¡El surgir de las aflicciones, que absoluto deleite!
3) Cuando yo estoy sufriendo la plaga de los beneficios de los dioses mundanos, o las interferencias de las fuerzas demoníacas, yo no los llevo a un lugar alejado por medio de rituales y mantras; lo que ha de ser ahuyentado es la forma egoísta de pensar que están construida en base a la idea de una entidad personal inherentemente existente. Esto hará que aquellos que están incluidos dentro de la categoría de los maras (Los cuatro
Maras: 1) el mara de los agregados ; 2) el mara de las aflicciones, 3) el mara que es el Señor
de la Muerte; 4) el Mara Celestial, que gobierna sobre los dioses que tienen el “poder sobre las emociones de otros”), lleguen a convertirse en tus fuerzas especiales. ¡Cuando surgen los obstáculos, qué absoluto deleite!
4) Cuando la existencia cíclica (samsara), con todas sus angustias, me hace retorcerme preso de sus tormentos, en vez de sumirme en la miseria, yo cojo la carga más pesada que haya para viajar por el Camino del Gran Vehículo (Mahayana), y dejo que sea la compasión la que me impulse. ¡Coger para mí todos los sufrimientos de los otros, cuando las consecuencias kármicas florecen, qué absoluto deleite!
5) Cuando mi cuerpo ha sucumbido a los ataques de una penosa enfermedad, yo no busco un remedio en las medicinas, sino que cojo a esa misma enfermedad como un sendero, y por medio de su poder elimino los oscurecimientos que me están bloqueando, y lo utilizo para incrementar las cualidades que merecen la pena. ¡Cuando la enfermedad levanta su cabeza, que absoluto deleite!
6) Cuando llega la hora de abandonar este cuerpo, esta cubierta ilusoria, que ello no te cause ansiedad ni pesar; en lo que debieras de entrenarte y debiera de quedar despejado de toda duda para ti, es que no hay tal cosa como el morir; es solo la Luz Clara, la madre, y la luz clara del hijo que se están uniendo. ¡Cuando la mente abandona el cuerpo, que absoluto deleite!7) Cuando las cosas no marchan bien, cuando todo parece levantarse contra ti, no intentes encontrar una forma para cambiarlo todo; aquí el punto esencial de tu práctica es cambiar la forma en la que tú ves las cosas; no intentes detenerlas o mejorarlas. Las condiciones adversas surgen (por el poder del karma, fruto de las acciones anteriores, y cuya maduración es inevitable) ¡Es tan deleitante cuando esto sucede!
¡Ellas han hecho posible una pequeña canción de absoluto deleite!
Trad. al castellano por el ignorante y falto de devoción upasaka Losang Gyatso. Editado 3-09-2014.

miércoles, 13 de mayo de 2015

FILOSOFÍA BUDISTA: UNA PRÁCTICA DE LA VACUIDAD.


El Budismo es la Vía hacia el Despertar, y proviene de la raíz sánscrita BUDH que significa inteligir, darse cuenta, consciencia.

El Budismo tiene muchos aspectos, el religioso, el psicológico, y el filosófico, en tanto propone conocer la realidad tal como es (una “práctica” o experimentación de los principios filosóficos).

Hay entonces muchas maneras de llegar al objetivo de la práctica budista, la liberación del sufrimiento.

Las 4 Nobles Verdades: Ennoblece saber que se sufre, Ennoblece conocer  la causa del sufrimiento, ennoblece saber que la causa del sufrimiento cesa, y hay un camino óctuple para realizarlo.

La causa del sufrimiento es estar engañado por la sensación de carencia, que nos hace creer en nuestras limitaciones y estados de no completud.

Darse cuenta que la sensación de carencia cesa es el Nirvana, el no-fuego del sufrimiento. Es la liberación. La cesación es lo más importante: Todo lo que surge en la mente cesa, todas las manchas contingentes que surgen debido al karma –la acción- cesan. ¿Qué queda? La realidad.

De acuerdo a diferentes interpretaciones de la realidad existen varias escuelas budistas. Una es que la realidad es impura y hay que purificarla. Otra es que es impura, pero se puede transformar en pura. Y otra que sostiene que es pura.

Nos interesa la última, la que ve la realidad como pura.

Ello se basa en un texto fundamental, el llamado “Corazón de la Sabiduría” o ‘Perfección de la Sabiduría’, la Prajñaparamita Sutra, o “Sabiduría Ida Más Allá”. Más allá de lo ordinario, de lo dual.

Lo dual corresponde a la visión ordinaria que ve todo como bueno o como malo. Interesa realizar la visión no-dual, que va más allá de bueno o malo, como experiencia, no como dogma.

En este texto la afirmación central es:
LAS FORMAS SON EL VACÍO, EL VACÍO SON LAS FORMAS.

La Vacuidad es la cualidad de Vacío. Se refiere a que las formas –los fenómenos– son vacías o carentes de esencia inherente o independiente. Nada se sostiene por sí mismo. Todo depende de factores prestados, todo es compuesto por componentes que siempre están cambiando –nunca llegan a ‘ser’– y por tanto ocasionan sufrimiento, porque todo se descompone, decae, y no queda nada a lo que aferrarse. Todo es vacío de un ser propio.

El vehículo que propone realizar esto es el Mahayana: Dice “FORMA ES VACUIDAD”. La Forma, los fenómenos y el resto de agregados están desprovistos (“vacíos”) de un yo o identidad substancial.

La dimensión relativa de la forma es ‘vacía’. 

Todos los fenómenos externos e internos están ‘vacíos’ de una identidad absoluta. Va de las formas aparentes a la Vacuidad.

La Vacuidad no se puede comprender tan sólo intelectualmente, debe experimentarse.

Es por tanto raro que llegue a vivirse en función de la Vacuidad, que pareciera que recusa la validez de las formas.

Por eso el texto mencionado las rescata y pone en valor, porque sólo podemos usar las formas para darnos cuenta de la No-Forma, la Vacuidad: “EL VACÍO SON LAS FORMAS”.

El vehículo que aplica especialmente este punto de vista es el Vajrayana. Vajra: Diamante, o Rayo.

El Vajrayana va de la Vacuidad a la Forma.
El Tantra deriva del sistema filosófico Gran Madhyamaka, o Madhyamaka interior, o Vacuidad Cualificada (gzhen-stong o shentong).

Proviene del Tercer ciclo de enseñanzas o Tercer Giro de la Rueda del Dharma: Todos los seres están dotados de la naturaleza de buda, y tienen el potencial de su realización.

Vacuidad cualificada. Todos los fenómenos están desprovistos de existencia propia, pero a nivel último la Naturaleza de la Mente es la unión inseparable de Vacuidad y Claridad [Consciencia]. Esta Claridad [Consciencia] también está desprovista de existencia propia.

La Naturaleza de la Mente está desprovista de impurezas, no está desprovista de cualidades. [El espacio de la mente es inteligente, conoce, y sabe que conoce].

*Es parecido al Yogacara o Cittamatra (Sólo Mente) pero no es lo mismo.

No es una mera ausencia o negación de la existencia independiente, sino que también es una experiencia pura, una presencia no-dual. 

Habla de la Iluminación en términos de la Clara Luz (prabhasvara), talidad (tathata) o semilla de la Iluminación (tathagatagarbha).

Se basa en “VACUIDAD ES FORMA”, la segunda parte de la aseveración central del Sutra del Corazón, el Prajñaparamita hrdaya sutra.

Y no se trata de la forma sólida ordinaria, sino de la Forma insubstancial que adopta la Vacuidad [una “configuración” transitoria y aparente].

En vez de considerar la formas como impuras y condicionadas, se abre la mente para percibir directamente la talidad o la pureza intrínseca de la Forma. La existencia es totalmente pura desde el ‘sin principio’.

En los sutras se describe la realidad como imperfecta, irreal como un espejismo, un sueño o un reflejo. En el Vajrayana la esfera de la forma es abierta, inmaculada e intrínsecamente luminosa. [La Consciencia].

La Forma no es un subproducto desdeñable de la Vacuidad, sino que es inseparable de la verdad última de la Vacuidad.

Primero hay que comprender la Vacuidad de existencia independiente de todos los fenómenos, y luego comprender el potencial creativo de esta Vacuidad, que crea todas las formas, que son intrínsecamente puras, lo cual incluye al cuerpo, la mente, y el entorno (los fenómenos).

Entonces la práctica consiste en llegar a ver las formas como puras, incluyendo aún las emociones conflictivas y el yo, por un proceso de transformación (de impuras a puras, y también de ir más allá de la forma –Trans-formar).

Así se valora el flujo de percepción y de consciencia, que substituye la concepción ordinaria de la realidad, por una visión que integra Forma y Vacuidad, en dirección a despertar de la condición de ignorancia sobre la realidad de los fenómenos.

Las prácticas del Vajrayana incluyen las 4 Actividades de:
Pacificación, Incremento, Magnetización y Destrucción.

Pacificación: Eliminación de cualquier desequilibrio, sobre todo psicológico.

Incremento: Saturar la propia experiencia con un sentido de Plenitud, fortaleza y riqueza interna.

Magnetizar: Acopiar confianza en los propios recursos internos y dejar de ser juguete de las circunstancias.

Destrucción: Apartar del camino los obstáculos internos más persistentes.

EL GOZO: Generar estados de consciencia claros y gozosos, a integrar con la comprensión de la Vacuidad.

ATIYOGA Y EL CAMINO DE LA LUMINOSIDAD NATURAL

La práctica más alta de la Vacuidad es propuesta por el Atiyoga (integración primordial, o natural, dzogchén), parte del Vajrayana, pero no del método de transformación del Tantrayana. Ya no se trata de purificar ni transformar, sino de la Liberación Natural de todas las experiencias.

Se basa en la contemplación no intencional de la Clara Luz de la Conciencia Pura. Es el reconocimiento de que todas las experiencias son manifestaciones o experiencias de la fundamental Clara Luz de la Consciencia, lo que lleva a la comprensión de la verdadera naturaleza de la mente.

Se afirma que las elaboradas prácticas de otros vehículos budistas más bien obscurecen o alteran el estado natural de la mente, ya que utilizan un antídoto para erradicar aquello que trasciende todo antídoto, tratan de purificar lo que ya es la pureza absoluta (la Vacuidad), o tratan de transformar aquello que ya es la iluminación misma, la mente natural.

El esfuerzo más grande consiste en abstenerse de esfuerzo, lo que permite acceder a la potencialidad primordial o natural original.

Pero no todas las personas comprenden que no hay nada a qué aferrarse, nada que practicar, que se trasciende incluso toda noción de alcanzar un resultado más allá del estado de consciencia presente. Esto no quiere decir inactividad, sino la actividad más sutil, la contemplativa. Por eso hay muchas escuelas según las capacidades de los practicantes.

Esto sin embargo no aleja al practicante de la vida sino que lo sumerge en ella, pues todo es puro.

En resumen:
El Budismo es la Vía hacia el Despertar, y proviene de la raíz sánscrita BUDH que significa inteligir, darse cuenta, consciencia.

Su aspecto filosófico propone conocer la realidad tal como es, como una “práctica” o experimentación de los principios filosóficos.

El objetivo de la práctica budista es la liberación del sufrimiento, el que se afirma que es ilusorio, debido a un error de percepción e interpretación.

La causa del sufrimiento es estar engañado por la sensación de carencia, que nos hace creer en nuestras limitaciones y estados de no completud.

La cesación de esa apariencia engañosa es lo más importante: Todo lo que surge en la mente cesa, todas las manchas contingentes que surgen debido al karma –la acción– cesan. ¿Qué queda? La realidad.

Nos interesa la visión que sostiene que la realidad es pura. La experiencia no-dual, que va más allá de bueno o malo. Lo Puro.

Las formas –los fenómenos externos e internos, incluido el yo – son vacías o carentes de esencia o identidad absoluta inherente o independiente, ni buenas ni malas en sí mismas. Son Puras.

Esta Vacuidad no puede comprenderse tan sólo intelectualmente, debe experimentarse. Es una práctica.

La naturaleza de todos los seres es pura, y todos tienen el potencial de darse cuenta. Observando su mente.

A nivel último la Naturaleza de la propia Mente de cada uno es la unión inseparable de Vacuidad y Consciencia. El espacio de la mente es inteligente, conoce, y sabe que conoce. Y eso libera del sufrimiento.

El conocer mismo no sufre, sólo sufre el yo que se cree absolutamente real, cuando es sólo un instrumento cambiante sin identidad inherente.

Pero cuando observamos la mente sólo vemos un espacio mental lleno de formas, es decir pensamientos y sensaciones, que se advierte que surgen de ese espacio. Por eso los pensamientos no son desdeñables, nos permiten ver la Vacuidad: “EL VACÍO SON LAS FORMAS”.

Los pensamientos son formas insubstanciales que adopta la Vacuidad, como una “configuración” transitoria y aparente. Son el potencial creativo de esta Vacuidad.

Es una experiencia pura, una presencia no-dual. Iluminación en términos de la Clara Luz de la Consciencia.

En vez de considerar las formas como impuras y condicionadas, se abre la mente para percibir directamente su talidad o la pureza intrínseca de la Forma. La existencia es totalmente pura.


Esto hace posible la visión y la práctica de la Liberación Natural de todas las experiencias, en el Estado Natural del ser humano, lo que pone a su alcance la felicidad duradera y no contingente.

Texto base para una conferencia del Prof. Juan José Bustamante en la Universidad Católica, el 13 de Mayo del 2015

jueves, 31 de julio de 2014

EL SUTRA DEL CORAZÓN DE LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO TRASCENDENTE


MAHA PRAJÑAPARAMITA HRIDAYA SUTRA
El Sutra del Corazón de la Esencia del Conocimiento Trascendente

Así he oído: Cierta vez el Bienaventurado se hallaba morando en el dominio real del Pico del Buitre, junto con una gran asamblea de monjes y Bodhisattvas. En aquella ocasión el Bienaventurado entró en el samadhi que examina los dharmas, llamado de la "Iluminación Profunda", y en el mismo momento el noble Avalokiteshvara, el Bodhisattva Mahasattva, mirando la profunda práctica del conocimiento trascendente, vio los cinco skandhas y su natural vacuidad.

Entonces, por inspiración del Buddha, Shariputra dijo a Avalokiteshvara: "¿Cómo deben practicar estos nobles, que desean seguir la profunda práctica  del conocimiento trascendente?"

Avalokiteshvara respondió: "Shariputra, quienquiera desee seguir la profunda práctica del conocimiento trascendente debe mirarlo de este modo, viendo los cinco skandhas y su natural vacuidad. La forma es vacío, el vacío mismo es forma; el vacío no es otra cosa que forma, la forma no es otra cosa que vacío; de igual modo el sentir, la percepción, el concepto y la consciencia son vacuidad. Todos los dharmas son así vacuidad, y no poseen características. Son no nacidos y no cesan, no son puros ni impuros, no decrecen ni aumentan. Por lo tanto, ya que todo es vacuidad, no hay forma, no hay sentimiento, no hay percepción, no hay concepto, y no hay consciencia, no hay cuerpo, y no hay mente; no hay apariencia, no hay sonidos, no hay olor, no hay gusto, no hay sensación, y no hay objetos de la mente; no hay cualidad de la vista, no hay cualidad del oído, no hay cualidad del olfato, no hay cualidad del gusto, no hay cualidad del tacto, no hay cualidad del pensamiento, y no hay cualidad de la consciencia de la mente; no hay nidanas, desde el nacimiento hasta la vejez y la muerte, y no hay desgaste de ellos; no hay sufrimiento, no hay causa del sufrimiento, no hay fin del sufrimiento, ni senda alguna; no hay sabiduría, no hay logro, y no hay no logro. Por lo tanto, ya que no hay logro, los Bodhisattvas se atienen al conocimiento trascendente; y puesto que no hay obscuridad de la mente, ellos no tienen miedo, trascienden la falsedad y pasan allende los límites de la aflicción. Todos los Buddhas que moran en el pasado, en el presente y en el futuro, por medio del conocimiento trascendente despiertan con plenitud y claridad a la iluminación completa, insuperada, verdadera. Por lo tanto el mantra del conocimiento trascendente, el mantra de la visión profunda, el mantra insuperado, el mantra sin igual, el mantra que calma todo sufrimiento, debe ser conocido como verdad, pues no hay engaño. En el conocimiento trascendente el mantra es proclamado:

TADYATHA
OM GATE  GATE  PARAGATE  PARASAMGATE    BODHI   SVAHA

IDA,  IDA,  IDA  MÁS  ALLÁ, IDA  AÚN  MÁS  ALLÁ  —SABIDURÍA—  ASÍ  ES.
(“Anda, anda, anda más allá, mucho más allá, encuéntrate en el Despertar”)

¡Oh Shariputra!, es así como un Bodhisattva Mahasattva debe aprender el profundo conocimiento trascendente".

Entonces el Bienaventurado se levantó de aquel samadhi y alabó al Bodhisattva Mahasattva Avalokiteshavara, diciendo: "¡Bien, bien, oh hijo de noble familia! El profundo conocimiento trascendente debe ser practicado tal cual lo has enseñado, y los Tathâgatas quedarán regocijados".


Cuando el Bienaventurado hubo dicho esto, Shariputra y Avalokiteshvara, aquella asamblea entera, y el mundo con sus dioses, hombre, asuras, gandharvas, con sus corazones llenos de alegría, alabaron las palabras del Bienaventurado.

jueves, 23 de febrero de 2012

La Vacuidad de los fenómenos, por Nagarjuna, el filósofo más grande del Budismo



La Vacuidad de los fenómenos explica uno de los 4 sellos del Budismo, que afirma que en todo lo que hay no hay un sí mismo (anatta). Los fenómenos no tienen un ser que les sea propio. Ni las cosas ni el mismo yo tienen un ser absoluto e inmutable, su ser es relativo y mutable, cambiante.


La Vacuidad no es la nada. Es la plenitud de potencialidades. Todo está en potencia en el espacio creativo de la Vacuidad. Podriamos decir que es una Vacuidad-Plenitud. 

Cuando se explica el llamado 'Vacío', siempre es bueno decir vacío de qué. Los fenómenos son todos ellos compuestos (de componentes) y por ello carecen (están vacíos) de una realidad o existencia inherente, intrínseca, absoluta. Su realidad es tan sólo aparente y provisional, les es 'prestada' por sus componentes, los cuales a su vez son otros tantos fenómenos compuestos, y así sucesivamente. 

Los fenómenos no son independientes ni absolutos, son dependientes de sus componentes, y de las limitaciones de sus componentes, y éstos de sus propios componentes, y así sucesivamente.

El objetivo de la metodología de Nagarjuna era el rechazo de los puntos de vista extremos, y transmitir las enseñanzas del Buda como el camino del medio. Especialmente se servia para esto de una explicación detallada del concepto de la vacuidad (śūnyatā, pronunciado shunyata) que esta directamente relacionado con el concepto de interdependencia mutua (skrt. pratītyasamutpāda).

Para explicar “sunyata” con argumentos lógicos, Nagarjuna expone a los fenómenos a un análisis profundo. Solamente porque los fenómenos son vacíos, estos pueden surgir o desvanecerse, argumenta Nagarjuna. Es decir que surgen o se desvanecen en la mente que los conoce o percibe. Basta meditar para conmprobarlo. Así es que surgen y se disuelven los malestares, el dolor, el sufrimiento, y todos los demás fenómenos percibidos en la mente, sean materiales o pensados.


Y sólo porque los fenómenos son vacíos, el sufrimiento puede ser superado por medio de las cuatro venerables y nobles verdades y el andar sobre el camino óctuple se hace posible. Si los fenómenos no fuesen vacíos no habría desarrollo y el mundo seria estático, sin cambio, algo así como “congelado hasta la eternidad”. Es decir que si los fenómenos tuvieran realidad absoluta siempre serían igual, sin cambiar, sólo habría los fenómenos "que ya hay".  Pero tomando en cuenta la impermanencia del mundo y la constante aparición de nuevas combinaciones y hasta nuevos fenómenos está claro que esto no puede ser verídico. En ningún sitio hay algo que sea permanente. Y por eso, concluye Nagarjuna, no hay en ningún sitio algo que no sea vacío de una esencia y existencia absoluta.

Siendo así, todas las cosas son sin ser propio (nairātmya), sin entidad propia (asvabhāva) y vacíos (śūnya), dado que por su dependencia de factores condicionantes no disponen de una existencia propia (svabhāva).

Para Nagarjuna el mundo justamente por esta falta de existencia propia, no puede ser un mundo del ser sino de un cambio continuo. Las cosas no son, sino que ocurren, como una melodía que no es otra cosa que una combinación de tonos. Las cosas no ingresan tal cual y absolutamente a la existencia, dado que su nacimiento depende de circunstancias y esta dependencia hace imposible encontrar una primera causa, una raíz palpable. Se pierde en la infinita tela de la interdependencia. Los fenómenos no existen eternamente, no vienen de la nada para después volver a la misma nada de donde han venido, sino que se van produciendo por causas y condiciones sucesivas, causadas por el karma. Debido a su condición de vacíos, no se puede afirmar ni negar nada absoluto de ellos, ni que los fenómenos no existen ni son no-existentes.

Sólo el que no ha experimentado la sabiduría de la vacuidad universal se apega a la diferencia entre lo relativo y lo absoluto y con eso crea una diferencia o límite o frontera entre Samsara (el sufrimiento) y Nirvana (la extinción del sufrimiento), que no existe. Dado que la vacuidad significa liberación, todos los seres, al estar vacíos o carentes de una existencia inherente (que los condicione absolutamente) se encuentran siempre en un estado de libertad, pero lamentablemente no se dan cuenta de ello. Solo hace falta darse cuenta de esta condición esencial que está libre de diferencias, extremos y limitaciones. Consciencia. Pero Nagarjuna también recuerda que comprender este hecho no es un proceso tan sólo intelectual ni depende de la voluntad o de la persona, y no es por tanto algo que se pueda querer poseer u obtener.

Pero las enseñanzas de Nagarjuna no cesan ahí, afirmando que incluso el pensar que la liberación resulte por medio de la aniquilación del Karma y de los apegos, es en si también solo una diferenciación que proviene del desarrollo de conceptos, que le estarían dando realidad o solidez a los conceptos, pero que este desarrollo meramente conceptual es aniquilado por la vacuidad y la experiencia de la vacuidad. Dado que la vacuidad no es algo que está detrás de la verdad sino que es la verdad misma, todo concepto y desarrollo de concepto queda nulo.

Nagarjuna también reconoció que es imprescindible ser muy cauto con el concepto de la vacuidad dado que se trata más que nada de un método para explicar la verdad, no es una "cosa" en sí misma:

“Shunyata, la vacuidad, fue enseñada por los budas como un rechazo a cualquier concepto. Aquellos para los cuales Shunyata es un concepto, se les declara incurables”.

Si se llega al punto en el cual shunyata haya cumplido su papel y ha abierto los ojos a una visión mas profunda, debe ser abandonada, como una barca que a uno lo ha llevado a la otra orilla y que no se necesita más. Por lo que Nagarjuna dice:

"No se debe decir 'vacío', ni 'no-vacio', tampoco 'los dos a la vez' ni tampoco “ninguno de los dos”. Pero para la comprensión se puede hablar así”.


Nagarjuna debe haber nacido en el primero o segundo siglo DC en India, en la región Vidharba en el estado hoy en día llamado Maharashtra. Se dice que fundó un monasterio en Andra Pradesh donde transmitió sus enseñanzas. Estas enseñanzas se encuentran en los 27 capítulos de las “Estrofas sobre las enseñanzas básicas del camino del medio” (Mūlamādhyamakakārikā).

Nagarjuna consideraba su postura como una vuelta hacia la ens
eñanza central del Buda, por lo cual no se le puede considerar fundador de una nueva escuela o fundador del Mahayana pero si uno de los maestros budistas indios de más importancia para esta tradición.